ESTÁS EN Caravana a Chiapas
5 / agosto
La Caravana solidaria visitó estos días la comunidad de La Galeana. El comandante insurgente Ismael es quien nos conduce desde la carretera hasta el pueblo. Es la primera vez que esta comunidad indígena recibe tantos visitantes, por lo que la emoción se siente, más todavía cuando La Galeana sufrió el pasado 4 de junio una provocación militar. Con la mentirosa justificación de una inexistente plantación de marihuana, unos cien militares entraron en las milpas que trabajan los compañeros. Las mujeres, los niños y un puñado de hombres que en esos momentos estaban en la comunidad decidieron plantar cara al ejército, obligándole a volver por donde había llegado. El gobierno mexicano continua tratando de criminalizar y ensuciar la imagen del zapatismo con burdas campañas mediáticas como la de las plantaciones de marihuana, algo completamente falso en una territorio zapatista donde no se permite el consumo de drogas ni alcohol.
La Caravana recorre las milpas escarpadas de espléndidos maices y frijoles. Donde el mal gobierno dice que hay marihuana, los caravanistas internacionales procedentes del Estado español, México, Grecia, Italia, Francia, Uruguay o Estados Unidos corroboraron que allí solo se trabajan los cultivos dirigidos a la alimentación. La caminata duró unas tres horas en la que pudimos disfrutar de un entorno natural maravilloso, el cielo azul y el sol rayuelo. Hormigueros grandiosos, mariposas bellísimas y árboles monumentales ayudaron a superar el camino empinado y lleno de barro.
A la entrada de La Galiana, toda la población esperaba a los visitantes. La música de los Relámpagos de la Libertad, los cánticos de los niños y los saludos de los vecinos provocaron que saltara alguna lágrima de emoción. Una hilera interminable de bellas personas ataviadas con los trajes típicos de la zona y tapados con pasamontañas o paliacates sonreían cantando el himno zapatista y lanzando vivas a Zapata, a los compañeros internacionalistas, a Marcos y al EZLN. La dignidad rebelde impregnó los corazones de todos los presentes.
La Galeana es una comunidad preciosa. El arroyo sonoro y trasparente, cabañas humildes, pavos, gallinas y pollitos, y personas de maiz, sabias y rebeldes. Los Relámpagos de la Libertad amenizaron con sus canciones muchos momentos del encuentro. Este cuarteto musical, compuesto por guitarras, guitarrón y violín utiliza las canciones para hacer llegar el mensaje zapatista y la cultura indígena. Sus canciones revolucionarias acabaron siendo tarareadas por todos. La Comunidad preparó todos los días exquisitos platos de frijoles y arroz, tortitas de maiz, pucheros de café e incluso guajalotes que sacrificaron para la ocasión. A lo lejos, el « yastel » o ceiba nos observaba feliz desde la montaña, observando el apoyo mutuo y la curiosidad entre los compañeros. Las dos noches hubo fiesta para celebrar el encuentro, en las que las mujeres zapatistas más jóvenes y los más pequeñitos disfrutaron bailando, jugando y platicando con los caravanistas.
El domingo se visitaron dos milpas. Algunos fuimos a una que trabajan desde la Galeana, pero que está a casi dos horas de caminata. Los limones, hojas de corazón, cafetales y frijoles animaron la marcha hasta llegar al campo que trabajan los zapatistas. Pudimos ver los lotes de maiz, que crece esplendoso en la negra y fértil tierra, así como el frijol y la calabaza. La autonomía alimentaria no acaba más que empezar, y si el zapatismo sigue avanzando en su organización, bien seguro que pronto tienen muchas más verduritas. Desde luego, las decenas de personas que hasta allí llegamos, no vimos ni una sola planta de marihuana. Algunos de los presentes saben que la planta de marihuana huele a muchos metros de distancia, y allí no olía sino a la menta o aromáticas que encontrábamos. Hasta ahora, tienen que caminar estas largas distancias cada día, para trabajar en estas tierras que no tienen disposición de terrazas, sino que ganan a la selva para cultivar. Las buenas gentes partipantes en esta La Otra Campaña desmienten las mentiras del mal gobierno capitalista.
Tras las dos noches y los dos días en La Galeana, la Caravana se movió por el cerro hasta otra comunidad zapatista, el Rancho de San Alejandro, situada junto a la carretera. El comandante Ismael nos relató la situación de semi-esclavitud que sufrían los indígenas allí antes de la rebelión zapatista. El terrateniente propietario de las tierras actuaba con violencia y ejercía su depotismo sobre los trabajadores de la tierra, los animales y cualquier ser vivo que pasara por su rancho. Este patrón abandonó el lugar antes del primero de enero de 1994 y no se le ha vuelto a ver por estas tierras recuperadas. Los indígenas pasaron muchos años trabajando la tierra en penosas condiciones, al mismo tiempo que se organizaban clandestinamente para luchar por sus derechos.
En San Alejandro hubo otro recibimiento colorido, musical y participativo, que dio paso a una visita de las tierras recuperadas para el uso común, un lugar realmente precioso. En todos los lugares visitados los compañeros y compañeras zapatistas explicaron paciente y detalladamente cuantas cuestiones son de interés para los caravanistas.
Tras la deliciosa comida, la Caravana regresó a la Garrucha, desde donde se proyectan otras visitas y actividades.
NOTA.- Fotos: Promedios Comunicación Comunitaria - dirittiglobali - Moysés Zúñiga
Autor:
Comisión Prensa y Comunicación

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