ESTÁS EN Caravana a Chiapas
7 / agosto
San Cristóbal de las Casas, 6 de agosto de 2008
Víctor Manuel Escobar, miembro de La Otra Jovel, fue detenido el día 22 de julio pasado cuando se encontraba como observador en la comunidad de Cruztón.
Víctor, ¿nos puedes contar los problemas que hay en la comunidad de Cruztón?.
Cruztón en una comunidad formada por campesinos de origen Tzotil, donde las tierras están a la ladera de un cerro donde recientemente una compañía minera ha detectado metales preciosos. En la población hay bases de apoyo zapatistas, adherentes a la Otra Campaña y simpatizantes del PAN.
Días antes del 22 de julio del 2008, los habitantes de la comunidad detectaron que había personas en el manantial durante la madruga, coincidiendo al día siguiente con que la gente de la comunidad, sobre todos los niños y ancianos comienzan a enfermar. A partir de ahí decidieron usar el agua para limpieza, pero encontraron que el manantial había sido tapado con una gruesa capa de arena, dejando a la comunidad sin agua. El día 21 nos avisaron que necesitaban personas que fueran como observadores de la acción que iban a llevar a cabo el día 22, que consistía en la limpieza del manantial, así como del retiro de la maleza de las milpas.
¿Qué pasó ese día 22?
El 22 acudimos tanto observadores nacionales como internacionales y un doctor. Por la mañana las actividades se realizaron sin incidentes. Por la tarde, mientras esperábamos que el doctor acabase sus consultas, unos habitantes de la comunidad nos avisaron que la policía acababa de entrar en sus milpas y que si podíamos ir a observar. Nosotros acudimos a la cima de una loma ubicada a la orilla de la milpa y muchos de los observadores comenzaron a filmar y a tomar fotografías. La policía se agrupó y subieron en columna hacía dónde estábamos. Cuando nos encontraron, el mando uniformado de dicha columna exige que dejemos de filmar y tomar fotografías. Yo me encontraba delante del resto de observadores y con las manos en alto comencé a hablar diciendo que hacíamos algo pacífico y que no lo íbamos a dejar. Acto seguido el mando gritó: "¡¡Llévenselo!!" e inmediatamente empezaron a golpearme, yo me resistía por miedo a caer por la loma y ellos empezaron a arrastrarme cabeza abajo. Los pobladores gritaban que me soltasen y yo les decía que ese no era un trato digno, que me permitieran levantarme y yo iría donde me indicasen.
Un Policía me sujetó del brazo y del cinturón, al rato apareció otro policía que me decía que huyese, cosa que no hice ya que me temía una trampa. Mientras caminaba dos habitantes de la comunidad rompieron el cerco policial y gritaban que me liberasen, pero el sargento que venía detrás de mí desenfundó su pistola y cortó cartucho. Yo les avisé de esto y les dije que se fueran, haciéndoles señales de que iban a disparar. Un tercer policía les amenaza con un bastón de combate y mientras a mí me conducen hacía el campamento de policía. En el camino, la policía permitió que un civil me llevase agarrado y que otra señora me robara el celular.
El sargento les dice a los policías que me quiten las pertenencias y que me esposen. Me esposaron con las manos atrás y a lo lejos escucho detonaciones de arma, pensando que era para meter miedo a los observadores, pero luego me enteré que eran gases lacrimógenos. En el campamento me tiraron sobre la tierra y un policía hizo recuento de mis pertenencia y me pidió los datos. Un civil al que los policías llamaban "P1" (más tarde me enteré que era el fiscal del ministerio público) apareció con una herida en la cabeza, pero al ser informado de mi detención se aproximó, pidió la pistola a otro policía me dijo: "Tú no me has visto" "A mí no me importa el procedimiento de la policía". Me apuntó a la cabeza y me preguntó ¿me viste o no me viste?, a lo que yo respondí que no. Acto seguido apartó el cañón unos centímetros de mi cabeza y disparó al suelo a 10 centímetros de mi cara. Después me zarandearon, pistola en mano, y el fiscal comenzó a preguntarme los nombres de los observadores y personas que había en Cruztón, cómo había llegado allí, a qué organización pertenecía. Y en mis respuestas reiteré la información que ya tenía de mis credenciales a efectos del magisterio de la sección 7ª y no le doy ningún nombre. Esto no le satisface, se da cuenta que no voy a hablar y pide una bolsa, pero los policías dicen que sólo tienen la que guarda mis pertenencias y entonces me levantó sacudiéndome, me llevó a la parte más soleada del campamento y me tira en la tierra, exigiéndome que me quedase boca arriba, estirado mirando hacia el sol y con mis manos esposadas a la espalda. Me sigue interrogando, pero le avisan que la furgoneta está preparada y que le iban a revisar la herida. Después me trasladan en una camioneta y hablaron de llamar a un helicóptero, pero uno dijo que en la comunidad tenía radio y que podía ser interceptada. Así que me pasaron a otra camioneta y me tiraron sobre unas cadenas que se fueron clavando en mis costillas durante todo el itinerario.
En el recorrido los policías me hostigaron refiriéndose a mi militancia zapatista y a mi situación de maestro. Amenazaron con violarme, sólo que ya estábamos cerca de un poblado y eso les contuvo. Pero uno de ellos me dio un puñetazo en la cara. Se detuvieron más tarde y me quitaron las esposas, me permitieron sentarme y allí me di cuenta que me dirigía a Tuxla.
En las oficinas de Tuxla me detienen 3 horas con detenidos comunes y desde el patio me estaban filmando. Me encontraron los del Frayba y me pusieron al día del pronunciamiento y la situación y me dicen que iban a llevar mi caso.
Cuando al fin me toca, la policía no usan el procedimiento habitual y me hacen, en vez de dos fotos, decenas de ellas que han distribuido por todo Chiapas.
De ahí me trasladan al penal de Chiapas de Corzo y me informan que alguien ha levantado una denuncia contra mí. Supuse que era algo referente a despojo de tierras, pero mi sorpresa fue que me acusaban de despojo de tierras, intento de homicidio y robo de pertenencias. Dicha acusación provenía del fiscal del ministerio público que me había encañonado. Dijo que le había agredido con una pala, que le fracturé el cráneo y que después saqué un machete.
Los compañeros de la Otra Jovel recopilaron todo el material audiovisual, el Frayba y su abogado Diego, director de la misma, llevaron el caso. Diego se entrevistó con el gobernador de Chiapas. El gobernador dijo que estaban buscando a extranjeros perniciosos para aplicarles el artículo 33, pero Diego le dijo que eran observadores de paz. El fiscal pretendía llevarse a los gringos el día 22, pero fueron defendidos por las mujeres.
Cuando el gobernador se enteró de que el detenido era un profesor de la sección 7ª, hace un cambio. Se reúne con el gabinete y le pregunta quién ordenó que la policía estuviese en Cruztón. Todos se acusaban unos a otros y entonces el gobernador preguntó que por qué no se le consultó. Entonces ordenó la retirada de la policía y el levantamiento del campamento.
Mientras en el vídeo que monta la Otra Jovel, se muestra mi detención en la que me mantengo con las manos en alto y se ve como el fiscal está pegando con una pala a un poblador, y entonces el hermano de dicho poblador se mete defenderle pero caen él y el fiscal loma abajo y ahí es cuado éste último se hiere la cabeza.
Diego, frente al gobernador, exige la prueba del radiosonato de sodio (ya que los restos de pólvora quedan impregnados varios días aún lavándose las manos), y le dice que tienen un vídeo. El gobernador dice que mejor no va a ver el vídeo y afirma que saldré libre.
Al día siguiente me liberaron.
Autor:
Comisión Prensa y Propaganda

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