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17 / febrero
El pasado 9 de febrero César Zuñiga se enfrentó a los cargos de atentado a la autoridad, desórdenes públicos y destrozo de mobiliario urbano.
César fue detenido en el transcurso de la huelga general del 29 de septiembre de 2010 por la policía antimotines y encarcelado por 10 días.
El secretario de la jueza nos advierte que no hay espacio en la sala para tanto público y que sólo pueden acceder 13 personas que no sean testigos de la acusación o de la defensa.
Una vez dentro de la sala parece que tampoco hay sitio para tantos acusadores: el fiscal, la acusación del ayuntamiento, la acusación del gobierno autonómico catalán y la acusación del gremio de comerciantes.
Desde un lado del estrado el abogado defensor invita a las acusaciones a compartir con él ese lado del estrado.
Empieza el juicio.
El fiscal abre el turno de preguntas al acusado, interesándose por las circunstancias espaciales y temporales de la detención, las demás acusaciones continúan con el interrogatorio, menos la acusación del gremio de comerciantes que apenas interviene en todo el juicio.
El abogado defensor nos muestra que detrás del presunto delito hay una persona cuya trayectoria profesional y humana no se corresponde con los hechos que se le imputan y pide al acusado que detalle las circunstancias de la detención.
César había participado en la gran manifestación de la mañana en apoyo a la huelga general y contra los recortes de los derechos sociales de lxs trabajadorxs.
Ya regresando de comer, como a las 4 pm, se encamina con su bicicleta a tomar el metro para ir a trabajar.
César se encontró con que no podía acceder al suburbano por la presencia de fuerzas antimotines y de manifestantes. Hubo una carga policial que lo condujo de la Plaza Cataluña a Paseo de Gracia arriba. En la primera esquina giró a la derecha por la calle Caspe y al volver en la siguiente calle le rodearon tres furgones policiales y lo detuvieron tirándolo al suelo.
César, piel morena, ¿no es eso lo que motiva el arresto?
Los testigos de la acusación son cuatro policías, los dos que le detuvieron, el que recibió una pedrada en la rodilla , “una piedra de un palmo desde una distancia de 50 metros”, y un caporal que, sin estar en el lugar de los hechos, describió el escenario general en el centro de Barcelona como de guerra.
Los policías testifican que habían formado una línea, a pie, en todo lo ancho de la calle Caspe, que enfrente habían unas 200 personas, “las masas”, cruzando y quemando contenedores y tirando objetos a los agentes, que vieron perfectamente a César lanzar la piedra que impacto en la rodilla del compañero.
Cuando recibieron la orden de atacar fueron directamente a detener a César.
Declara el médico forense que atendió al policía lesionado, afirma que la herida era superficial y que no hizo falta poner puntos de sutura.
No pudo precisar si la herida podía corresponder con la de una piedra, de un palmo, lanzada desde 50 metros.
La defensa llama a declarar a sus testigos.
Dos conocidos de César que estaban con él cuando los hechos, una transeunte que no conocía a César pero que presenció la detención y, por último, el catedrático de universidad que tutela su doctorado.
Los tres primeros testimonios ratifican la versión de las circunstacias de la detención del acusado, no había línea de antimotines en la calle, no había contenedores atravesados ardiendo y que César sólo intentaba ponerse a salvo de la carga policial, como otros muchos.
El abogado defensor presenta los informes del visionado de los vídeos de la policía y ésta misma concluye que César no aparece en ninguno de ellos.
El atestado de los bomberos comenta que no se quemó ningún contenedor en la calle Caspe hasta las 5:30 pm, una hora más tarde de la detención.
Los alegatos finales.
El fiscal habla de guerra civil, de los 43 policías antimotines lesionados, de los 31 vehículos policiales atacados durante la jornada de huelga general y añade el cargo de “actuación en grupo” a los cargos por los que se enjuicia a César.
El resto de acusaciones secunda al fiscal en sus, ya, proclamas.
El abogado defensor pone sobre la mesa las múltiples contradicciones en las declaraciones de los policías.
El atestado de la detención no concuerda con lo declarado por los policías en el juicio.
En la hora de la detención no habían contenedores cruzados y quemando en la calle Caspe.
En las filmaciones realizadas por la policía y por las cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona de Barcelona con más concentración de cámaras de vigilancia de la ciudad no hay evidencia del paso de César y aún menos de las agresiones que se le imputan.
En suma, la declaración de los policías evidencia que la detención fue arbitraria y que posteriormente construyeron un escenario imaginario de agresión para justificar la detención de César.
El abogado defensor concluye su intervención destacando la valía profesional del acusado que le lleva a ser conocido en el barrio del Raval por el trabajo social que desempeña y que este hecho bien podría ser el motivo por el que los agentes lo arrestaran.
Por último, el acusado:
¿Quiere usted hablar? pregunta la jueza.
Sí, por favor.
La voz de la palabra verdadera inundó la sala.
Visto para sentencia.
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Entrevista a César Zúñiga, pedagogo, uno de los jóvenes injustamente detenidos el pasado 29 de septiembre, día de la Huelga General en el Estado Español
Autor:
Antonio – europazapatista.org

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