l@s zapatistas no están sol@s.

Infos

Esta es la nueva pagina de europa Zapatista : Contiene noticias y artículos publicados en los sitios web y blogs de los diferentes colectivos europeos solidarios con l@s zapatist@s y con los de abajo y a la izquierda. Permitiendo así colectivizar e intercambiar la información desde nuestros rincones.

Estado de la pagina

Número de artículos:
10  15  20 

 

J. Baschet: La autonomia, o el arte de organizarse sin el Estado.

tags : pl-fr,
La autonomía, o el arte de organizarse sin el Estado.
A propósito de la experiencia zapatista

Por Jérôme Baschet

Traducción: Marita Yulita

Se nos ha acostumbrado a ver al Estado como la única forma del bien común y el indispensable instrumento de la transformación social. El modelo clásico de la revolución es el del Gran Acontecimiento de la conquista del poder de Estado. Por otra parte, el nacional-estatismo de inspiración keynesiana, aun de moda, pretende, pese a las reconfiguraciones estructurales del capitalismo financiarizado y transnacionalizado, que sigue siendo posible hacer del Estado una protección para resistir el avance de las políticas neoliberales y atenuar las lógicas del mercado1. Aquí quisieramos explorar un camino del todo diferente, que vincula la lucha para salir de la tiranía capitalista con una opción política que se base en el Estado. Buscaremos suelo para sostener esta opción práctica y la reflexión que implica en la experiencia rebelde del movimiento zapatista desde 1994 hasta ahora.

Si bien nació como parte de la tradición de las guerrillas de corte marxista-leninista-guevarista, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional fue conducido, por su propia trayectoria, a una crítica en acto de la centralidad del poder estatal y del “modelo de dos tiempos” de la revolución (hacerse del Estado para, luego, cambiar el mundo)2. Además, su análisis del Estado nacional en tiempos neoliberales como un “lugar vacío”, o un “holograma”, no hizo más que reforzar la denuncia de que es del todo ilusa una acción transformadora emprendida en el campo de la política institucional. Más especificamente, nos interesaremos aquí en lo que el movimiento zapatista logró poner en práctica en los territorios rebeldes de Chiapas y que constituye una de las “utopías concretas” anticapitalistas y anti-estatales más importantes que se pueda observar actualmente a escala mundial.


Los zapatistas llaman autonomía a ese esfuerzo de construcción que hace tangible otro mundo posible, necesario y urgente. Es a través de esta misma noción que nos esforzaremos para analizar lo que puede ser una política sin el Estado. Por autonomía se puede entender la unión indisociable de una perspectiva colectiva de emancipación y de modalidades no estatales de lo político3. Por lo tanto, no es posible aislar la reflexión sobre lo político de una perspectiva más amplia que abarque las transformaciones de las maneras de vivir. Es mediante un mismo proceso cómo se tiene que buscar salir del mundo de la Economía (capitalista) y abandonar las lógicas del Estado. Tal como lo expresa un miembro de las comunidades rebeldes zapatistas, hábil en resaltar la noción de autonomía en su verdadera dimensión: “la autonomía es la construcción de una nueva vida”4.

La experiencia zapatista y la construcción de la autonomía
Del zapatismo, muchos tan sólo consideran la secuencia de acontecimientos surgidos a raiz del “¡Ya basta!”, el grito audaz del 1ero de enero de 1994 que vino a romper las ilusiones del México de arriba (que, ese día, pretendía festejar su admisión en el club de la modernidad), al mismo tiempo que desafió la aparente omnipotencia del neoliberalismo y desmintió el mito auto-proclamado del fin de la historia. También se ha subrayado el papel del zapatismo como un antecedente y un referente para el movimiento antiglobalización que tomó fuerza a partir de las movilizaciones de Seattle en 1999. Y se ha elogiado su palabra inventiva, poética, llena de relatos vividos y de humor -la cual es, en realidad, la expresión de una práctica política reincorporada en la densidad de la vida misma. Pero incluso si se agregaría más acontecimientos importantes como la “Marcha del color de la tierra”, en el 2001, seguiría omitiéndose algo esencial: la experiencia territorializada de autonomía, iniciada desde 1994 y profundizada sobre todo a partir del 2003, con la creación de las cinco Juntas de buen gobierno, que hoy en día coordinan a 27 Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, en un territorio casi equivalente a la región argentina de Misiones (aunque se debe precisar que, en él, hay coexistencia entre zapatistas y no zapatistas).
Esta experiencia de construcción autonómica no cayó del cielo: es el fruto de una historia específica que la hizo posible y que explica sus rasgos particulares. Es de subrayar que este espacio liberado no hubiera sido posible sin la energía rebelde y la determinación insurgente de decenas de miles de indígenas que, durante diez años, se organizaron en la clandestinidad y tomaron la decision de levantarse en armas el 1ero de enero de 1994. Pero también fue necesario lograr que, al no alcanzar de inmediato su objetivo inicial (el desmoronamiento del régimen encarnado por el Partido Revolucionario Institucional) y, luego, al hacer frente al incumplimiento de todos los poderes constitucionales (que se negaron a reconocer los Acuerdos de San Andrés sobre derechos y cultura indígenas), esta fuerza colectiva no se debilitara sin resultados tangibles. Al contrario, el zapatismo supo aprovechar su impacto en la sociedad mexicana y su eco planetario, transformándose en permanencia con gran inventiva, para crear y defender el espacio territorial y político de la autonomía -y esto pese a la brutalidad de los ataques contrainsurgentes. De hecho, es de insistir en la capacidad de auto-transformación del movimiento zapatista, una característica que se afirmó desde el momento en que los primeros militantes formados en el marxismo guevarista vieron que su visión del mundo y sus certidumbres eran ampliamente cuestionadas por unas comunidades indígenas que ya tenían una larga experiencia de lucha. Esta capacidad de auto-transformación, manifestada en muchas ocasiones, fue decisiva para poder aprovechar la fuerza colectiva nacida del levantamiento de 1994 y para trazar, en el espacio que este abrió, el camino de la autonomía.
Defender y hacer crecer una forma de vida propia
Las formas políticas no pueden ser analizadas por sí mismas, de manera aislada. Por eso, empezaremos por acercarnos a las formas de vida que los zapatistas buscan construir y defender, las cuales escapan en buena medida a las categorías capitalistas fundamentales. Sin embargo y pese a los avances de la autonomía, los zapatistas no pretenden vivir ya “fuera del capitalismo”; por el contrario, tienen una clara conciencia de encontrarse bajo la constante presión de la síntesis capitalista, que obstaculiza su capacidad de acción, multiplica las agresiones de todo tipo e influye en sus maneras de vivir5. En ese contexto adverso y con los límites que de esto resultan, el esfuerzo por deshacerse de la heteronomía de la mercancía y fortificar formas de vida autodeterminadas es aun más significativo.
Comunidad, tierra y territorio: son tres dimensiones que nos pueden guiar en una primera aproximación a la formas de vida de los pueblos mayas de Chiapas (y de otros pueblos indígenas en México) -aclarando que muchos de ellos toleran que el avance de la dominación capitalista los destruya, mientras que otros se esfuerzan para defenderlos y reinventarlos, a veces en una perspectiva de emancipación radical, tal como es el caso de los zapatistas. La comunidad como modo de organización de los pueblos amerindios no debe de entenderse como una esencia intemporal, supuestamente imutable desde la época prehispánica; por el contrario no dejó de transformarse y hoy día, en el caso de los zapatistas, se asocia tanto con la valorización de la tradición como con una distancia crítica con ella. Sin embargo, implica algo específico -y tan incompatible con las lógicas capitalistas que todas las reformas liberales y neoliberales han tratado de aniquilarla- que consiste en asumir la dimensión colectiva del vivir.  Además de un ethos propio, esto se expresa en la asamblea comunitaria como lugar de palabra y de elaboración de las decisiones, en la ayuda mutua y el trabajo colectivo para numerosas tareas relacionadas con los bienes comunes, en la importancia de las fiestas y los rituales, y -algo decisivo- en las diferentes formas, ejidales o comunales, de posesión colectiva de la tierra. El territorio, con sus partes habitadas y cultivadas, pero también con los bosques y las montañas (consideradas como reservas de agua, esenciales para los ciclos vitales), es el lugar proprio que  da consistencia y singularidad a la comunidad6. En cuanto a la tierra, se trata de las milpas, así como de los demás espacios cultivados; pero, de manera más fundamental, es de considerarse como una potencia de vida englobante, la Madre Tierra, que nadie puede apropiarse y a la que, más bien, pertenecemos7.
Evitar la destrucción de algo que resulta ser una completa anomalía en la época del capitalismo neoliberal mundializado, implica una lucha ardua a la que se dedican las comunidades zapatistas, junto con muchas otras en todo México. Implica el rechazo a las políticas neoliberales que pretenden liquidar la propiedad social de la tierra y, en especial, transformar las tierras ejidales en privadas (la reforma salinista del artículo 27 de la Constitución). También implica resistir los efectos del TLCAN, que ha traido consigo la destrucción acelerada del campesinado mexicano, sumergido por las importaciones estadounidenses. Implica una defensa encarnecida de los territorios en contra de los proyectos mineros, energéticos, turísticos o de infraestructura -una lucha que en Chiapas, como en toda la geografia mexicana, moviliza a los zapatistas y a los pueblos reunidos en el Congreso Nacional Indígena8.
En los territorios zapatistas, se trata también, en un claro rechazo a los modelos agroindustriales que avanzan por todas partes a ojos vista, de promover una agricultura campesina revitalizada (policultura, prácticas agroecológicas, eliminación de los pesticidas comerciales, defensa de las semillas nativas, etc.). Esta agricultura campesina, que tiene como primer objetivo la auto-subsistencia familiar, pero también la auto-subsistencia colectiva (es decir, la capacidad para sostener materialmente la construcción de la autonomía), no solamente se defiende sino que gana en extensión. Se desarrolla ahora sobre decenas de miles de hectáreas de tierras cultivables recuperadas a raiz del levantamiento de 19949. Éstas tierras recuperadas permitieron crear nuevos pueblos, pero también desarrollar formas inéditas de trabajo colectivo (cultivos o ganadería), organizados a nivel de la comunidad, del municipio o de la zona, par sostener los diferentes proyectos de la autonomía. Insisten los zapatistas en que la recuperación masiva de tierras -su principal medio de producción- es la base material que hace posible la construcción de la autonomía10. En fin, en un contexto en el cual es habitual la autoproducción (no sólo alimentaria, sino para la vestimenta tradicional, así como para la construcción de casas), es importante el esfuerzo para ampliar la capacidad de producir de manera autónoma, mediante la formación de cooperativas en numerosos ámbitos (como panadería, textiles, zapatería, carpintería, herrería, materiales de construcción, etc.).
Otro punto importante consiste en que las realizaciones propias de la autonomía se van dando de una manera ampliamente desmonetarizada y sin recurrir a la forma-salario11. Este es el caso para quienes asuman cargos en las instancias del gobierno y la justicia autónomos, así como para los “promotores de salud” o los de educación (o sea los maestros). Ellos cumplen sus tareas sin recibir remuneración en dinero, pero cuentan con el compromiso de la comunidad para cubrir sus necesidades materiales o para cultivar sus parcelas, en caso de que las tengan. También, las escuelas funcionan sin personal administrativo o de mantenimiento, ya que estas tareas vienen asumidas por promotores y alumnos, en una lógica de desespecialización. De manera general, el hacer colectivo propio del modo de vida autónomo está asegurado gracias a diversas modalidades de intercambio, pero sin recurrir a las formas características de la sociedad capitalista, comenzando por el salario. Escapando en lo esencial al imperativo productivista, a las lógicas de evaluación cuantitativa y a la conformación competitiva de las subjetividades, es decir, a las normas del Mundo de la Economía, los rebeldes zapatistas luchan por preservar una ética del bien vivir que más bien denominan “vida digna”. Una ética que privilegia lo cualitativo de la vida, que piensa la existencia individual en su relación intrínseca con lo colectivo y con su entorno no humano, y que logra liberarse de la coacción del tiempo abstracto y cada vez más acelerado del mundo capitalista.
Instancias del autogobierno
La organización política en los territorios autónomos se articula en tres niveles: comunidad, municipio y zona12. En cada uno de ellos, existen a la vez asambleas y autoridades elegidas por 2 o 3 años (“agente municipal” en las principales comunidades, Concejo municipal autónomo, Junta de buen gobierno a nivel de la zona). Un punto determinante es la articulación entre el papel de las asambleas -que es muy importante, sin que se pueda afirmar que todo se decide de manera horizontal- y el de las autoridades, de las cuales se dice que “mandan obedeciendo”. Pero, ¿cuáles son las modalidades concretas del ejercicio de las tareas de gobierno que permiten hacer efectivo el principio según el cual “el pueblo manda y el gobierno obedece”, tal como lo proclaman los humildes letreros que uno puede observar al entrar en los territorios zapatistas?
Un primer aspecto tiene que ver con la concepción misma de los mandatos, que se conciben como “cargos” realizados para servir a la comunidad, sin remuneración ni ningún tipo de ventaja material13. De hecho, nadie se auto-propone para estas funciones, y son las comunidades mismas que solicitan quienes consideran que pueden ejercerlas. Estos cargos se asumen sobre la base de una ética efectivamente vivida del servicio a la colectividad14. Es lo que expresan los siete principios del mandar obedeciendo (entre los cuales “servir y no servirse”, “proponer y no imponer”, “convencer y no vencer”). Además, los cargos siempre son ejercidos de manera colegiada, sin mucha especialización en el seno de las instancias y bajo el control permanente tanto de la “Comisión de vigilancia”, encargada de verificar las cuentas de los concejos, como del conjunto de la población, ya que los mandatos (no renovables) son revocables en cualquier momento, “si las autoridades no hacen bien su trabajo”.
Los hombres y las mujeres que ejercen un mandato son parte de las comunidades y siguen siendo miembros ordinarios de las mismas. No reivindican ser elegidos por tener capacidades superiores a los demás, o dones personales fuera de lo común. La autonomía zapatista se caracteriza por la desespecialización de las tareas políticas; de los miembros de las Juntas de buen gobierno, los zapatistas han podido decir: “son especialistas en nada, menos en política”15. Esta no-especialización implica aceptar que el ejercicio de la autoridad se cumpla desde una posición de no saber. Los miembros de los concejos autónomos no duden en reconocer su sentimiento de no tener idea de cómo realizar la tarea que se les incumbe (“nadie es experto en política y todos debemos aprender”). Pero, también aclaran que asumir ese no saber es lo que permite ser una “buena autoridad”, la cual se esfuerza por escuchar y aprender de todos, sabe reconocer sus errores y deja que la comunidad la guíe en la elaboración de las decisiones16. En la experiencia zapatista, el hecho de confiar tareas de gobierno a quienes no tienen ninguna capacidad particular para ejercerlas es la base concreta sobre la cual el mandar obedeciendo puede crecer; constituye una sólida defensa contra el riesgo de una separación entre gobernantes y gobernados.
La manera de elaborar las decisiones también es decisiva. Por ejemplo, en el nivel más amplio, la Junta de buen gobierno tiene que consultar la Asamblea de zona para todas las cuestiones importantes. En algunos casos, esta Asamblea puede decidir por sí misma si acepta o no una propuesta. Pero si se trata de proyectos amplios o si no se logra un acuerdo claro, se lleva la consulta a todas las comunidades. En la siguiente Asamblea, cada representante indica si su comunidad acepta el proyecto, lo rechaza o propone modificaciones. Se discuten las diversas propuestas y la Asamblea formula una nueva versión que se manda nuevamente a consulta. Varias idas y vueltas pueden ser necesarias para llegar a la aprobación del proyecto. El procedimiento pareciera pesado pero se ve como necesario: “un plan no analizado y discutido por los pueblos, fracasa. Nos ha pasado. Ahora, todos los proyectos se discuten”17.
Las Juntas de buen gobierno están abiertas en permanencia a las solicitudes de los zapatistas y los no zapatistas; también reciben a los visitantes que quieren conocer más sobre la autonomía. Se esfuerzan para lograr la coexistencia entre zapatistas y no zapatistas, a la vez que afrontan situaciones conflictivas provocadas por las autoridades constitucionales, en un contexto de operaciones contrainsurgentes permanentes. Es de señalar también que las autoridades autónomas tienen su propio registro civil y que ejercen la justicia, tanto a nivel de las comunidades como de los concejos municipales y las Juntas de buen gobierno. No se trata de una justicia que, desde la ley abstracta del Estado, enuncie culpabilidades y sentencias; más bién, es una justicia de mediación que, a partir de las situaciones concretas, busca un acuerdo y, en la medida de lo posible, una reconciliación entre las partes. Sus decisiones pueden incluir alguna forma de trabajo de interés general o de reparación en beneficio de las víctimas o sus familias - excluyendo el uso punitivo de la cárcel, que es objeto de una crítica radical. De esta manera, la justicia autónoma zapatista aniquila la idea del Derecho como dominio hiperformalizado y altamente especializado. Demuestra que personas sin formación específica pueden asumir la dificil tarea de resolver conflictos y tratar las infracciones a las reglas colectivas -y pueden hacerlo de manera satisfactoria, a tal punto que la justicia autónoma resulte muy solicitada, incluso por los no zapatistas que aprecian su ausencia de corrupción, su completa gratuidad y su conocimiento de la realidad indígena, en contraste flagrante con la justicia constitucional mexicana18.
Los diferentes proyectos que dan consistencia a la autonomía (salud, educación,  producción) se desarrollan según su propia lógica y bajo la conducta de los colectivos implicados, mientras los concejos municipales y las Juntas de buen gobierno cuidan que funcionen bien y los apoyan en la búsqueda de mejoras siempre necesarias. Tienen el deber de proponer y elaborar, en interacción con las asambleas,  nuevos proyectos que contribuyen a sobrellevar las dificultades de la vida colectiva, a impulsar la participación de las mujeres y a remediar lo que la obstaculiza, a defender los territorios, preservar el medioambiente a la vez que mejorar las capacidades productivas propias. Es de subrayar que los zapatistas han creado, a partir de nada y en medio de condiciones materiales muy precarias, su propio sistema de salud y su propio sistema educativo. Combinando la medicina occidental y los saberes tradicionales, el primero incluye clínicas de zona, microclínicas municipales y una presencia de agentes de salud en las comunidades. En cuanto a la educación, es objeto de una movilización colectiva considerable, quizás la más intensa de todas las que se van dando en el marco de la autonomía19. Han construido escuelas primarias y secundarias, han elaborado sus orientaciones pedagógicas y sus programas, y han formado los jóvenes que allí enseñan. En estas escuelas, aprender tiene sentido, porque la educación se arraiga en la experiencia concreta de las comunidades así como en la lucha por la transformación social, dando cuerpo a la vez al “nosotros” de la comunidad indígena y al “nosotros” de la humanidad rebelde.

¿Qué puede ser una política de la autonomía?
Sin dejar de mantenerse lo más cerca posible de la experiencia zapatista, podría ser útil identificar algunas de las características de la autonomía que tienen implicaciones más generales.
Horizontalismo / papel de las autoridades
Una política no estatal no necesariamente se encierra en un localismo estrecho, ni en un ideal de horizontalismo puro20. Al mismo tiempo que reivindica su carácter territorializado y su inscripción en los espacios concretos de la vida colectiva, la autonomía zapatista se caracteriza por la articulación de las tres escalas que ya mencionamos; y nada impide pensar que la experiencia pueda seguir creciendo, inventando nuevas formas de coordinación en escalas más amplias, sin por eso renunciar a la primacía de los espacios de vida más inmediatos21. Al mismo tiempo, es de considerar que los modos de organización son distintos en cada escala y también las formas de delegación, pues, en cada nivel, existen dificultades específicas que enfrentar22.
Sobre todo, es preciso descartar una lectura puramente horizontalista de la autonomía zapatista, que postularía una primacía absoluta de las asambleas y una igual participación de todos en los procesos de elaboración de las decisiones23. Ciertamente el mandar obedeciendo se aleja radicalmente de la relación de poder-sobre que caracteriza al Estado, como mecanismo de separación que despoja a la colectividad de su capacidad de organización y decisión para concentrar estas funciones en el aparato burocrático y la clase política. Si bien la relación gobierno/pueblo viene enunciada en términos de mando/obediencia, el mandar obedeciendo implica una conjunción paradojal de las dos relaciones que subvierte radicalmente su sentido: el gobierno no puede dirigir sino en la medida en que obedece la voluntad expresada por las comunidades. Sin embargo, las explicaciones ofrecidas durante la Escuelita zapatista invitan a una lectura más compleja, pues, en la autonomía, “hay momento en que le pueblo manda y el gobierno obedece; hay momento en que el pueblo obedece y el gobierno manda”24. Esto no disocia enteramente las dos relaciones inversas, pero las autonomiza en parte, porque identifica momentos distintos en los cuales la relación funciona o bien en un sentido o bien en el otro: el gobierno obedece porque debe consultar y hacer lo que el pueblo pide; el gobierno manda porque debe aplicar y hacer respetar lo que ha sido acordado en la deliberación colectiva, y también cuando la urgencia lo obliga a tomar medidas sin poder consultar, en un contexto de conflicto con el Estado mexicano y los grupos paramilitares que éste fomenta.
Sobre todo, el papel particular de las autoridades está plenamente reconocido y se concibe como un deber de vigilancia, de iniciativa y de impulsión. Para el maestro Jacobo, “la autoridad va adelante, orienta e impulsa, pero no decide ni impone, es el pueblo quien decide”25. Si bien los concejos municipales y las Juntas de buen gobierno sólo pueden implementar lo que ha sido debatido y aprobado por las asambleas, no podemos ignorar o subestimar el papel particular de las autoridades en la elaboración de estas decisiones. Es razonable suponer que este papel no se limita al momento inicial en el cual se propone una iniciativa, sino que, a lo largo de todo el proceso, pueda mantenerse cierta asimetría entre quienen promueven un proyecto que han impulsado y quienes pueden discutirlo, modificarlo y hasta rechazarlo, sin por eso poner necesariamente el mismo empeño en ello.
Finalmente, se trata de pensar el papel específico de aquellos a los que el colectivo confía temporariamente la tarea de “ser autoridad” -una autoridad sin autoritarismo, que no debe imponer sino solamente impulsar y ser el pívot que permita ampliar la capacidad de acción colectiva. Por lo tanto, no se trata de un poder-sobre, que una parte del colectivo acapararía y ejercería sobre los demás, pero tampoco de una perfecta horizontalidad que corra el riesgo de disolverse por falta de iniciativas o de capacidad para concretarlas26. Así la observación de la experiencia zapatista, tal como se ha venido desarrollando hasta ahora, invita a reconocer la articulación de dos lógicas: por un lado, la capacidad de decidir reside en lo esencial en las asambleas en sus diferentes niveles; por el otro, a quienes asumen de manera rotativa y revocable un cargo de gobierno, se les reconoce un papel especial de iniciativa e impulso, como mediación entre la colectividad y su capacidad de autogobierno, lo cual abre el doble riesgo de una deficiencia o de un exceso en el ejercio de esta función.
Una modalidad no disociativa del delegar
Dejando a un lado la oposición demasiado simple entre democracia representativa y democracia directa, el análisis de la autonomía zapatista invita a considerar la manera en que se articulan el papel de las autoridades, el de las asambleas de delegados (a nivel del municipio y de la zona) y el de las asambleas comunitarias. Una cuestión decisiva tiene que ver con las modalidades que asume la delegación, tanto para las autoridades como para los miembros de las asambleas municipales y de zona. En este aspecto, propondría trazar una línea de demarcación entre las formas de delegación que son estructuralmente disociativas y las que no lo son (o tan poco como sea posible). Disociativas, son las que, en articulación con otras características de la estructura social, buscan (re)producir una separación entre gobernantes y gobernados (como entre dominantes y dominados) y capturar la potencia colectiva de todos en beneficio de los primeros. Así, operan las formas clásicas de la representación en el Estado moderno. Incluso bajo la forma de la democracia (hoy de mercado), organizan metódicamente la ausencia efectiva de lo representado; consisten en un dispositivo que despoja al pueblo de su capacidad colectiva de organizarse y decidir, para concentrar el poder-sobre en un aparato burocrático y un grupo separado. En cuanto a las formas no disociativas, si bien implican delegación (en vez de una pura democracia “directa”), restringen lo más posible la separación entre gobernantes y gobernados en lugar de consolidarla, por lo que implementan mecanismos concretos para impedir dicha disociación y mantener el uso efectivo de la potencia colectiva en manos de todos y todas.
Ahora bien, es necesario indicar precisamente en qué consisten las diferencias entre las modalidades disociativas de delegación y las no disociativas. La experiencia zapatista permite señalar los siguientes aspectos: mandatos cortos, no renovables y revocables en cualquier momento, ausencia de personalización y ejercicio colegiado de los cargos, control por otras instancias, concentración limitada de la capacidad de elaboración de decisiones, ética de lo colectivo y capacidad de escucha. Pero, sobre todo, hay que insistir en la desespecialización efectiva de las tareas políticas, que en lugar de ser acaparadas por un grupo específico (ya sea clase política o casta fundada sobre el dinero, o personalidades que detentan un prestigio particular) deben ser objeto de una circulación tan generalizada como sea posible: “todos tenemos que pasar como gobierno”, dicen los zapatistas27. Esto supone, como ya vimos, renunciar a elegir delegados en base a la evaluación de su capacidad individual: asumir que las autoridades no saben (mucho) más que los otros es la condición -!tan difícil de aceptar!- de una plena desespecialización de la política. Otra condición no menos decisiva consiste en impedir que el modo de vida de quienes ejercen temporariamente un cargo empiece a diferenciarse del de los demás. Para ello, los miembros de las Juntas de buen gobierno (situados en los “caracoles”, centros regionales que pueden ubicarse bastante lejos de los pueblos donde viven) cumplen su tarea en forma rotativa por periodos de 10 a 15 días, lo que les permite no interrumpir por mucho tiempo sus actividades habituales y continuar ocupándose de sus familias y de sus tierras. Es una condición indispensable para garantizar la no-especialización de las tareas políticas y para evitar que reaparezca una separación entre el universo común y la manera de vivir de quienes, aunque sea por un tiempo breve y de manera muy controlada, asumen un papel particular en la organización de la vida colectiva.
Ciertamente el riesgo de que la disociación entre gobernantes y gobernados se restaure nunca está ausente. Por esa razón, una política de la autonomía no vale sino por los mecanismos prácticos que inventa continuamente para luchar contra ese riesgo y para mantener una dinámica de dispersión de las funciones de autoridad. Que la delimitación entre las formas de delegación disociativas y las no disociativas no esté jamás asegurada es algo muy claro; pero eso no impide asumir que se trata de una diferenciación pertinente. Incluso podríamos sostener que ahí se ubica el corazón de la distinción entre una política estatal -basada en la organización metódica del despojo de la potencia colectiva y en la cristalización de la autoridad en poder-sobre- y una política no estatal, que no disocia gobernantes y gobernados y lucha para que el ejercicio de la autoridad siga siendo, en lo esencial, una manifestación de la potencia colectiva de todos y todas.
Un proceso sin fin
Tal como lo subrayó uno de los maestros de la Escuelita, la construcción de la autonomía “no tiene fin”. Esta afirmación demuestra una saludable conciencia de la incompletud de la experiencia en curso,  cuales que fueran sus avances. Pero dice más: la construcción de la autonomía jamás podrá considerarse como perfecta y acabada. Lo que tal actitud descarta es la pretensión de crear una sociedad ideal que, un buen día, podría proclamar haber alcanzado su objetivo y encontrado su forma plenamente realizada. Con toda probabilidad, tal proclamación significaría la muerte de la autonomía -razón por la cual tomar conciencia de que ésta no tiene fin resulta literalmente vital.
Afirmar la imposibilidad de una realización acabada de la autonomía es indispensable para contrarestar el peligro de una utopía normativa que pretenda ser la perfecta materialización de principios definidos por adelantado y de manera abstracta. Lejos de esto, es indispensable admitir que no puede existir una realidad colectiva ideal y enteramente preservada de todo riesgo de conflicto. Incluso en un mundo de las autonomías multiplicadas y extendidas a todo el planeta, no podría descartarse contradicciones siempre abiertas entre los devenires de las diferentes comunas, ni tampoco situaciones de incomprensión entre colectivos culturalmente diversos e interactuando en un mundo hecho de múltiples mundos28. Además, la experiencia zapatista sugiere la necesidad de modificar sin cesar las formas de organización de la autonomía para luchar contra todas las desviaciones posibles, en especial contra el peligro siempre latente de separación entre gobernantes y gobernados o contra el riesgo de petrificación de toda realidad instituida. La lucha en contra de lo que podría alterar la autonomía no tiene fin.
Algo particularmente impactante en la experiencia zapatista es la capacidad para mantener la fluidez de las formas de organización colectiva. Tanto en las diferentes areas de actividad (educación, salud, producción, etc.) como en las instancias de gobierno autónomo, las prácticas no dejan de modificarse para responder a las dificultades que surgen a cada paso29. No hay formas fijas, ni fetichismo de lo instituido. Prevalece, por el contrario, una inquietud permanente cargada de insatisfacción, de vigilancia frente a los errores, de esfuerzos para rectificarlos. Se trata de una experimentación que busca su camino. Lejos de las rigideces de lo instituido, la autonomía no puede ser sinos una política de la procesualidad, que construye y transforma incesantemente las formas de organización colectiva, al mismo tiempo que implica una lucha permanente contra todo lo que podría ponerla en peligro, como sería la disociación entre gobernantes y gobernados, la petrificación de lo instituido o la pretensión de una realización acabada. Incapaz de alcanzar jamás una forma plenamente realizada y supuestamente ideal, la autonomía es, efectivamente, una política sin fin.
Una política de la multiplicidad
La autonomía también puede caracterizarse como una política de la multiplicidad. Descartando toda resolución a priori, abstracta y general, parte de las situaciones concretas y sus singularidades. Por eso, no existe una forma única de gobierno autónomo zapatista. No solamente sus modalidades se modifican en permanencia, sino que difieren de un municipio a otro, de un caracol al otro. De ninguna manera la construcción de la autonomía consiste en aplicar recetas preestablecidas y sus hacedores no se cansan de subrayar que jamás han tenido manuales que les indiquen cómo proceder30. Se trata más bien de buscar, desde la práctica, soluciones específicas y concretas a los problemas, a medida que se presentan: “todo lo que hacemos es un paso, hay que ver si funciona y si no, hay que cambiarlo”31. Es lo que los zapatistas llaman “buscar el modo”. Para ellos, esta noción puede referirse al respecto frente a las maneras de ser de cada persona, incluso cuando parecen lo más desconcertantes y chocan con nuestras propias concepciones (“cada quien su modo”). También se trata de subrayar que la manera de hacer es tan importante como el objetivo de lo que emprendemos32. En fin, esta expresión manifiesta el cuidado de buscar soluciones adaptadas a los problemas, entendidos en la situación concreta y el momento particular en que se presentan, en lugar de aplicar principios previamente establecidos.

En este sentido, “buscar el modo” es parte de la lógica del “caminar preguntando”, tan propio del “modo” zapatista. El camino no está trazado sino que se hace caminando. Avanzamos sin tener una solución predefinida, sin certidumbre en cuanto a dónde vamos a llegar. A cada paso surgen dudas. Asumiéndolas como tales, en lugar de pretender aplicar un saber establecido de antemano, es la forma en que se puede descubrir cómo avanzar. Ciertamente aquél que avanza no reinventa el mundo a cada paso; está armado de opciones éticas, de experiencias acumuladas y el deseo de lo que aun no existe lo pone en camino. Pero el “caminar preguntando” y el “buscar el modo” sugieren una relación entre la práctica y la teoría en la cual la primera no puede subordinarse a la segunda. Implican la primacía de la procesualidad sobre cualquier tipo de verdad fija, supuestamente establecida de una vez y para siempre.

Rehusando el privilegio de una teoría predefinida, se trata de optar por una manera de resolver las dificultades que busca su camino en la actividad misma del hacer, de una manera creativa y adaptada a la particularidad de las situaciones33. Para la construcción de los otros mundos que deseamos, resulta esencial asumir que jamás habrá UNA solución a un problema general, sino más bien una multiplicidad de opciones siempre en devenir, arraigadas en la diversidad de las situaciones concretas a las que las autonomías habrán de hacer frente (en esto, la dificultad consiste en que tantas opciones diferentes logren escucharse mutuamente, comprenderse en la medida de lo posible en el respeto de sus diferencias, cooperar y eventualmente aprender unas de otras, en vez de juzgarse y enfrentarse). Rechazando una lógica de la generalización y la abstracción, la autonomía inscribe lo político en las singularidades concretas de las experiencias y en la procesualidad del hacer. También en esto se opone radicalmente a las lógicas constitutivas del Estado.

Estado, gobierno, institución

En esta última parte abordaremos algunos debates que conciernen no solamente al Estado sino también a la noción de gobierno y a la de destitución.

Autogobierno vs. separación estatal

“Tienen miedo que veamos que podemos gobernarnos a nosotros mismos”. Formulada durante la Escuelita por la maestra Eloísa, esta lección condensa con una perfecta eficacia el sentido mismo de la autonomía: nosotros, la gente común, somos capaces de gobernarnos. Tal “descubrimiento” tiene una enojosa consecuencia para los de arriba y para todos los expertos autoproclamados de la política, al evidenciar su nefasta inutilidad. Sobre todo, con esta afirmación en la que sintetiza la experiencia misma de la construcción de la autonomía, la maestra Eloísa hace nada menos que desmantelar los fundamentos del Estado moderno. En el frontispicio del Leviatán de Hobbes, ciudades y campos lucen vacios de sus habitantes, mientras que la multitud de los sujetos se encuentra aglutinada adentro del cuerpo gigantesco del Soberano que domina el territorio. De esta manera, queda de manifiesto que el pueblo no existe sino en el momento en que se despoja de su poder soberano en beneficio de quien encarna el Estado34. Tal como lo analiza Giorgio Agamben,
“el pueblo es lo absolutamente presente que, en cuanto tal, nunca puede estar presente sino solamente puede ser representado. Si a partir del término demos que en griego designa al pueblo, llamamos ademia a la ausencia de pueblo, entonces el Estado hobbesiano, como todo Estado, vive en condición de ademia perpetua”35.
En las formas posteriores del Estado moderno, la ausencia del pueblo asume modalidades en parte diferentes pero no menos claras. Para Hegel, el pueblo se caracteriza por ser incapaz de gobernarse a sí mismo: siendo “la parte que no sabe lo que quiere”, debe, por su ignorancia, remitirse a los “altos funcionarios”, que son los únicos capaces de actuar en beneficio del interés general36. Hoy día, pese a lo que proclaman los principios de la democracia formal, es evidente que el poder de los “expertos” de todo tipo no ha hecho más que amplificarse y prevalece sobre la voluntad de los pueblos. Sean adeptos de la planificación estatal o apóstoles de la libertad del mercado, estos especialistas son los artífices del mundo de la Economía, es decir, de la gestión de los territorios y de la conducta de las poblaciones que su expansión requiere. En este contexto, los mecanismos de la democracia formal que llevan a la elección de los gobernantes y los representantes no hacen más que legitimar el despojo de la potencia colectiva de decidir (y añadirle un toque de democracia participativa no cambiaría nada en lo esencial).
Se podrá concluir que la ademía es consustancial al Estado (incluso cuando éste se presente con ropajes democráticos -entendiendo “democracia” en el sentido extremadamente restringindo de la posibilidad de eligir gobernantes y representantes)37. Por lo tanto, se puede caracterizar al Estado como un aparato de captura de la potencia colectiva -la cual sólo se define como “soberanía” y se ubica en el pueblo para garantizar mejor que se lo despoje de ella. El Estado es entonces esa máquina hecha para consolidar la separación entre gobernantes y gobernados, para (re)producir la ausencia del pueblo, con el fin de acrecentar la imposición de unas normas de vida heterónomas que, hoy día, son las del mundo de la Economía.

Finalmente, podemos afirmar que la autonomía constituye el exacto opuesto de la política estadocéntrica. Su base es la capacidad de todos y todas para gobernarse, es decir, para organizarse y decidir. Parte del arte de hacer por nosotros mismos. Parte de una dignidad compartida que rechaza toda sospecha de incompetencia o de ignorancia, utilizada para justificar la concentración del poder en manos de quienes pretenden saber más. La autonomía es el despliegue de la potencia colectiva para auto-organizarse de acuerdo con las formas de vida que se asumen como propias. Es la lucha permanente para evitar que los que ocupan temporariamente los cargos de gobierno se separen del universo de la vida compartida. En ese sentido, la autonomía es una política no estatal y, por eso, las Juntas de buen gobierno de los territorios autónomos zapatistas pueden caracterizarse como formas no estatales de gobierno.

¿Qué hacer con el gobierno?

Los zapatistas rechazan teórica y prácticamente una política centrada en el Estado, pero asumen la noción de gobierno, tal como lo pone de manifiesto el nombre mismo de las Juntas de buen gobierno38. Ese “buen gobierno”, vivido como propio y ejercido conforme a la lógica de la autonomía y del mandar obedeciendo, es precisamente lo que viene opuesto a la política estatal. Sin embargo, esta noción a su vez podría ser cuestionada, sobre todo si se toma en cuenta que el paradigma del gobierno es constitutivo de las formas modernas de poder, añadiéndose a sus modalidades más clásicas, penales o disciplinarias39. Además, la “gubernamentalidad” desborda en mucho las instituciones del Estado, para situarse en el conjunto de las infraestructuras y los dispositivos de seguridad que contribuyen a regular la realidad misma y a “conducir las conductas” de las poblaciones, a tal punto que se podría pretender que hoy día las estructuras del Estado nacional sólo se debilitan en la medida en que las sustituyen formas de gubernamentalitad más inmanentes y menos visibles40.
¿En qué medida estos análisis conducen a modificiar las reflexiones que se pueden formular a partir de la experiencia zapatista? En primer lugar, lo que hemos descrito hasta aquí tendría que ser suficiente para dejar claro que lo que, en la experiencia zapatista, lleva el nombre de gobierno no tiene que ver con la gubernamentalidad operante en las sociedades de la modernidad tardía. Lo que se llama “gobierno” en la autonomía zapatista es un conjunto de tareas de una tremenda modestia y absolutamente extrañas a los arcanos de las estructuras administrativas y de los dispositivos de gestión de las poblaciones. Un observador perspicaz pudo describir la actividad de las Juntas de buen gobierno de la siguiente manera:

“toda la farsa de los misterios y de las pretensiones del Estado fue suprimida por las Juntas, formadas esencialemente por simples campesinos (...) que realizan sus tareas públicamente, simplemente, bajo las circunstancias más difíciles y complicadas, a la luz del día, sin pretensiones de infalibilidad, sin esconderse detrás de los fastos ministeriales y sin avergonzarse de confesar sus errores y tampoco de corregirlos. Ellos transforman las funciones públicas en funciones reales de las comunidades, en lugar de que sean atributos ocultos de una casta especializada”.
Se podrá reconocer aquí la descripción que Marx hizo de la Comuna de París, la cual, con excepción de unas pocas palabras (solamente reemplacé “Comuna” por “Juntas” y “trabajadores” por “campesinos” o “comunidades”), parece adecuarse perfectamente a las instancias autónomas zapatistas41. De hecho, lo que aquí llamamos “gobierno” se caracteriza por una desconcertante sencillez. La sede de una Junta de buen gobierno es una casita de madera adornada con pinturas murales que, en su interior, tiene una mesa, unos bancos, algunas imágenes -testimonios de intercambios con otras geografías rebeldes- y, en el mejor de los casos, una o dos computadoras de vez en cuando conectadas a la red. Este minimalismo y más aun la completa ausencia de cualquier estructura administrativa indican que se está muy lejos de lo que implicaría una verdadera capacidad para gobernar las poblaciones -noción que aquí no tiene ningun sentido. Con toda evidencia, el término mismo de gobierno se aplica a otra realidad, sin posibilidad de equipararla con lo que son, en otros lados, los dispositivos de la gubernamentalidad moderna y neoliberal42.
Sin embargo, la crítica de las formas modernas de gubernamentalidad invita a formular una importante precisión. Resulta evidente que en nada se habría avanzado si el hecho de “gobernarnos nosotros mismos” consistiera en hacer lo mismo que lo que otros hacían anteriormente en nuestro lugar. Aplicado en el mundo de la mercancía, dicho principio no sería más que una forma de auto-imposición de las normas de la Economía. De la misma manera que la autogestión puede ser sinónimo de auto-explotación, el autogobierno bien podría ser una manera de auto-sumisión a unas normas heterónomas (algo como una paradójica auto-heteronomización). Entonces, es preciso afirmar con toda claridad que de ninguna manera se trata de desarrollar modalidades de autogobierno para “gestionar” la situación actualmente imperante o para tratar de sobrellevar las dificultades de un sistema planetario cuyo productivismo compulsivo nos arrastra hacia una devastación cada vez más generalizada. “Gobernarnos nosotros mismos” no puede tener una impronta emancipadora si no implica una mobilización de la potencia colectiva en un esfuerzo para desplegar formas de vida liberadas de la destrucción capitalista. En este marco, las tareas de lo que podemos llamar (o no) autogobierno recuperan dimensiones infinitamente más mesuradas (proporcionadas) y asumen características totalmente diferentes de lo que significa gobernar en el mundo del Estado y la Economía, aunque no se deba minimizar la dificultad que, durante cierto tiempo, implicará revertir las tendencias a la destrucción, desmantelar las infraestructuras inútiles y reparar lo que podrá serlo.
Una notación más: en el comentario de Marx, la expresión de la última frase invita a considerar que el gobierno de las Juntas y las asambleas se arraiga en las formas de vida compartidas y que no es más que una manifestación de la energía colectiva en busca del fortalecimiento de lo común. De hecho, el autogobierno zapatista no es más que una expresión de la capacidad colectiva de organizarse y afirmar formas de vida asumidas como propias. No se trata de “conducir las conductas” de las poblaciones, de imponer una conformación heterónoma de las maneras de vivir, sino de permitir que la vida comunal se organice en el florecimiento del hacer individual y colectivo. De hecho, los rebeldes de Chiapas han tenido el cuidado de explicar en que consiste “la libertad según los zapatistas”: para ellos, es el arte de gobernarse a sí mismos, lo que implica no solamente la creación de instancias específicas como Juntas, concejos municipales y asambleas, sino sobre todo la autodeterminación colectiva de las formas de vida43. En la medida en que estos dos aspectos están estrechamente ligados y en la medida también en que la desespecialización de la política hace del autogobierno una práctica cada vez más efectiva, reduciendo a lo mínimo la separación entre gobernantes y gobernados y logrando luchar eficazmente contra su posible reproducción, entonces no faltarían razones, quizás, para sustituir el nombre mismo de “gobierno” por otro.
La autonomía como proceso destituyente
Se trata de deshacer el Estado, de volver inoperante el gobierno de la Economía, de convertir en imposible lo intolerable que amenaza con sumergirnos. Recientemente se ha caracterizado como “destitución” un proceso de este tipo, y como “destituyente” la potencia que lo hace posible44. Implica el rechazo de cualquier “poder constituyente”, esa ficción bien hecha para justificar un nuevo poder constituido, al que conviene oponer una potencia destituyente “que no se resuelva jamás en un poder constituido”45. Sin que se pueda profundizar tanto como sería necesario y sin buscar una completa identificación que correría el riesgo de ser forzada, podemos evidenciar notables convergencias entre lógica destituyente y autonomía46.
Lo más evidente es que una política de la autonomía, tal como se ha definido aquí, nos preserva de esa obsesión que consiste en querer redactar una nueva Constitución, antes de cualquier transformación efectiva. Esto es el ejemplo mismo de un pensamiento-desde-el Estado que privilegia un enfoque abstracto y unificador, pese a todas las eventuales precauciones diversificadoras que podría contener la Norma suprema. Los zapatistas no escribieron ni se preocuparon en escribir ninguna Constitución de la autonomía. Por el contrario no dejan de explicar cuán difícil es avanzar sin disponer de ningún texto que pueda servir de guía47; y, sin embargo, esto es la condición del “caminar preguntando”, tan indispensable para preservar la riqueza misma de la experiencia. La autonomía es una política procesual que no puede ser (pre)determinada por ningun texto; se ubica en las antípodas del fetichismo de la Constitución.
Hablar de destitución permite recordar la dimensión contra de la práctica de la autonomía, cualquiera que sea la importancia de la dimensión positiva de una dinámica de construcción que inicia aquí y ahora. De hecho, en sus territorios, los zapatistas se dedican, de manera muy concreta, en volver inoperante el poder del Estado mexicano y en deshacer tanto como se pueda la lógica de la Economía y la destrucción que ella propaga. Se trata de una destitución en acto y, además, de una amplitud poco común. Al mismo tiempo e inversamente, plantear esta cercanía entre destitución y autonomía permite rechazar la crítica que ve en la destitución una noción meramente negativa. A esto se puede responder que la dimensión negativa no debe ser evitada ni ocultada, lo que implicaría situar la lucha por la emancipación en un plano de abstracción: no se puede encarar la emancipación sin pensarla como destrucción del mundo de la destrucción. Finalmente y sobre todo, podemos percibir que la autonomía zapatista no puede ser destituyente más que en la medida en que afirma, construye y fortalece las formas de vida propias de las comunidades. Tanto la destitución como la autonomía implican intrínsecamente esta doble dimensión de la destrucción-negación y de la construcción-afirmación.
Pero el proceso destituyente no solamente pretende deshacer la dominación del Estado neoliberal y el capitalismo mortífero; es un proceso continuo, en su afirmación misma. De la misma manera, la autonomía -como lucha contra todo lo que podría debilitarla, en especial contra la potencial reconstitución de un poder separado y contra la rigidez de las formas instituidas- no puede ser sino un proceso destituyente permanente. En su combate sin fin contra el peligro estatal, es expresión de esa potencia destituyente que se esfuerza por “volver todo poder inoperante” y por hacer prevalecer la procesualidad sobre la fijeza de lo instituido.
Sin embargo, podría ser pertinente, para una política de la autonomía, no descartar enteramente de su horizonte toda problemática de la institución. Por cierto, no de la institución como órgano de un poder constituido, sino de la institución en un sentido que se podría decir antropológico, en tanto que es parte de unas formas de vida a la vez colectivamente acordadas e históricamente producidas. Ciertamente las costumbres y las reglas, cuyo respeto hacen posible la vida colectiva, son modificables en todo momento, pero esta mutabilidad misma es un proceso, no una permanente autodefinición ex nihilo. Nada se ha fijado en lo instituido, pero la manera de transformar lo existente es tributaria de lo que hay que transformar y que determina parcialmente la manera de querer modificarlo. Si bien se puede afirmar que la plenitud de las formas de vida es lo que nutre y hace posible una potencia destituyente, también es de reconocer que, al igual que la construcción de la autonomía no tiene fin, nunca puede llegar a considerarse como plenamente acabado un proceso destituyente (probablemente porque nunca podríamos proclamar una completa plenitud de las formas de vida, ni tampoco un dominio perfecto en la relación con uno mismo, con los demás y con el mundo). Por lo tanto, sería prudente reconocer la imposibilidad de escapar de una tensión irresuelta entre la interminable procesualidad de la autonomía y lo que le resiste y siempre puede ponerla a prueba, así como entre la dinámica destituyente y la dimensión instituida de las formas de vida -es decir, simplemente, de lo que ya está acá.
Conclusión

Existe otra política que no sea la del Estado y sus instituciones. Intentamos acercarnos a ella a partir de la experiencia rebelde zapatista y tratamos de pensar esta política no estatal dando a la noción de autonomía su sentido más amplio y más radical, como parte de una dinámica de emancipación que implica al mismo tiempo liberarse del mundo de la Economía, de la tiranía del valor y del despojo de nuestra potencia colectiva. Uno de los puntos medulares consiste en distinguir, aunque los límites resulten inciertos, entre unas formas políticas estatales y otras no-estatales, es decir, entre las que tienen como objetivo (re)producir la desposesión de la potencia colectiva y su condensación en poder-sobre y las que se esfuerzan en preservar esta potencia y en impedir su captura en provecho de una entidad separada. Más que una política sin el Estado, la autonomía es, en realidad, una política contra el Estado, no sólo porque se opone a él sino sobre todo porque implica mecanismos efectivos que buscan en permanencia evitar la disociación/captura propia del Estado48. Pero se trata también de renunciar a una concepcion de lo político basada en entidades abstractas y unificantes, para hacer prevalecer formas políticas arraigadas en la multiplicidad concreta de las formas de vida compartidas. A las representaciones de Estado que enseñan a pensar desde arriba y abstractamente, es preciso sustituir una mirada que parta de los lugares singulares y de sus memorias específicas, de la realidad de los colectivos, de su capacidad de hacer en conjunto y de abrirse a la pluralidad de los mundos que componen el mundo.

A ese respecto y para preservarnos de la tentación de hacer de la experiencia zapatista un modelo (lo que los mismos zapatistas rechazan con vehemencia), es de subrayar que la lógica de la autonomía puede considerarse como desmultiplicable, pero bajo formas siempre específicas, en función de la singularidad de los territorios y las experiencias. Al mismo tiempo, se puede considerar que las comunas, ancladas en sus lugares propios y apegadas a sus opciones de vida, se preocuparán por relacionarse y coordinarse entre sí, tal como lo hacen los zapatistas con las Juntas de buen gobierno o quizás bajo otras modalidades, con el fin de enriquecerse mediante descubrimientos mutuos, de tomar decisiones relativas a lo que tienen en común, de realizar tareas compartidas y de enfrentar eventuales conflictos, que nada permite pensar que habrán de desaparecer mágicamente. Además, una verdadera multiplicidad de las formas de vida implica que éstas sean culturalmente muy diversas, lo que harán indispensables arduos esfuerzos de traducción entre estos muchos mundos. La experiencia de los rebeldes zapatistas indica que es posible escapar de la falsa alternativa entre la asfixia localista y el universalismo abstracto. Con su llamado a construir “un mundo en donde quepan muchos mundos”, dibujan un horizonte de encuentros cuya dimensión planetaria sólo tiene sentido si se piensa a partir de la irreductible especificidad de los lugares y las experiencias.

Por ahora, una política de la autonomía es una política que renuncia a dilapidar energías en los espacios institucionales del Estado: tantas experiencias en ese terreno han sido en vano o con beneficios mínimos, en todo caso muy por debajo de lo que exige el momento histórico. Una política de la autonomía opta por construir desde ahora sus propios caminos, fuera de las instituciones del Estado. Pero no puede hacerlo más que en proporción de la fuerza colectiva que es capaz de juntarse, de organizarse y, a veces también, de prepararse (durante mucho tiempo, como lo han hecho los zapatistas antes de 1994 y después, en varios momentos de silenciosa gestación de sus iniciativas). Por lo tanto, se trata de defender, de crear y de hacer crecer unos espacios liberados, en todas las escalas que las fuerzas disponibles permitan combinar, sin despreciar las más ínfimas, pero con la lucidez de considerar que éstas no pueden ser suficientes.

Estos espacios liberados no son ni puros ni enteramente libres: basta con que estén en proceso de devenirlo. Ciertamente sería ingenuo y poco pertinente pretender construir islotes protegidos del desastre general, sin preocuparse del avance de los frentes de destrucción del mundo. Por esta razón, los espacios liberados tienen que concebirse al mismo tiempo como espacios de combate, siempre amenazados, obligados a defenderse y probablemente a buscar ángulos ofensivos, tal como lo sugiere la experiencia zapatista. En un contexto planetario marcado por el avance acelerado de la devastación -lo que los zapatistas identifican como “la Tormenta”49- pero también por la acentuación de las dificultades de reproducción del mundo de la mercancía, puede considerarse oportuno multiplicar todas las experiencias que consisten en construir sobre nuestro propio terreno. Ya es tiempo de acelerar el paso, de soltar los amarres que pueden ser desanudados y comenzar a construir por nosotros mismos, aunque sea de manera balbuceante, lo que, por lo menos, es ya verdaderamente nuestro.

Publicado en Herramienta Web, 21, noviembre de 2017; http://www.herramienta.com.ar/content/la-autonomia-o-el-arte-de-organizarse-sin-el-estado-proposito-de-la-experiencia-zapatista


Grupos armados operan con aquiescencia del Estado mexicano en Los Altos de Chiapas

tags : chiapas, pl-fr,



Urgen medidas cautelares que protejan a la población ante amenaza de “acciones drásticas” por parte de los agresores

La situación de violencia generalizada es similar en otras regiones ante omisión del gobierno
Manifestamos nuestra preocupación por el continuo riesgo a la vida, integridad y seguridad de la población de las comunidades de Chenalhó y Chalchihuitán, así como de las personas que transitan por la región y en especial, la falta de atención eficaz por parte del gobierno de Chiapas ante la emergencia humanitaria por desplazamientos masivos.

Testimonios directos nos documentan la aquiescencia del Estado mexicano ante la presencia de grupos armados que controlan el territorio en los Altos de Chiapas. El gobierno de Chiapas es responsable de graves violaciones a derechos humanos en un contexto de violencia generalizada, en una zona de histórica impunidad y protección estatal a paramilitares, ha sido inoperante para disuadir las agresiones y las instancias de impartición de justicia no han actuado. Esta situación escala en niveles de conflictividad en otras regiones.


El estado de sitio a las comunidades de Chalchihuitán se mantiene y agrava, como una forma de control de la población y el territorio basado en infundir terror, con la protección de la alcaldesa de Chenalhó Rosa Pérez Pérez y la omisión del gobierno de Chiapas. La situación de emergencia se acentúa con la amenaza de “actuar drásticamente en contra de los comuneros de Chalchihuitán” en caso de que el Tribunal Unitario Agrario no emita resolución definitiva a favor del municipio de Chenalhó, el día 15 de diciembre”; como lo refiere el acta de acuerdo, firmado por las autoridades de Bienes Comunales de San Pedro Chenalhó y por el Consejo de Vigilancia, así como por los presidentes del Comisariado Ejidales de Puebla, Manuel Utrilla, Santa Martha que conforman 19 comunidades, La Libertad y Miguel Utrilla Los Chorros, de fecha 5 de diciembre de 2017.

El día 5 de diciembre recibimos información de la detención de habitantes de Chalchihuitán, por parte de personas armadas que destruyeron la carretera principal a mencionada cabecera municipal e impiden el acceso. Un día antes se alertaba de la desesperación por la persistencia de la incomunicación que ha provocado desabasto en las comunidades y de manera preocupante obstaculiza la ayuda humanitaria a las 5 023 desplazadas y desplazados quienes sobreviven a la intemperie, en campamentos improvisados de techos de plástico, durmiendo en las montañas, con miedo y falta de medidas de seguridad para retornar a sus casas.

En notas periodísticas del 6 de diciembre se publicó la retención de al menos cinco funcionarios públicos delegados del Sistema Estatal de Protección Civil, por personas armadas de Chenalhó, desde las 18 horas del 5 de diciembre, en Las Limas1. Lo anterior contraviene lo difundido por el gobierno del Estado como acuerdo entre las partes y del compromiso de retirar el bloqueo como muestra de buena voluntad. Además evidencia el poder que tiene el grupo que arriesga la vida, integridad y seguridad de la población de Chalchihuitán – Chenalhó y de quienes se trasladan por la región.

Fotos publicadas por prensa nacional y testimonios directos dan cuenta de personas armadas y cubiertas del rostro. La presencia del Ejército mexicano y Policía del Estado no ha sido disuasiva, no hay iniciativas de desarme ni de accionar medidas directas de protección a la población y salvaguardar garantías de libre tránsito.

Lo anterior evidencia que la firma del Convenio de Paz entre los municipios de Chenalhó y Chalchihuitán, es ineficaz y fue sólo una estrategia mediática, que no resuelve el conflicto ni da atención prioritaria ante la emergencia por el desplazamiento forzado masivo de población.

Las brigadas de ayuda humanitaria del gobierno de Chiapas son una burla a la dignidad, llegaron de entrada por salida, sin medicamentos, sólo a la cabecera municipal y no a los campamentos en desplazamiento forzado pidiendo a la población vulnerada se trasladara para ser atendida. Nos preocupa la situación específica en que se encuentran mujeres, niñas, niños y ancianas, ancianos quienes por su condición son más vulnerables.

El día 4 de diciembre, una comisión de representantes de desplazados fueron retenidos en la entrada de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas violentando su derecho de libre manifestación y expresión al impedirles un acto de protesta en el Palacio de Gobierno de esta ciudad. Su demanda es resolución real del conflicto y atención urgente a la población en desplazamiento forzado.

Insistimos que la violación a los derechos a la vida, seguridad e integridad personal derivados de estos desplazamientos forzados es responsabilidad del Estado mexicano al no haber resuelto de fondo el conflicto de límites territoriales (900 hectáreas) existentes entre los municipios de Chalchihuitán y Chenalhó, que desde el año 1973 inició con los trabajos de reconocimiento y titulación de los bienes comunales de ambos pueblos por parte de la extinta Secretaría de la Reforma Agraria, actualmente convertida en la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU). Al realizar las mediciones, no se tomaron en cuenta los límites que ambos pueblos venían respetando: el río como límite natural.

A raíz de ello, contribuyó a la administración del conflicto y al escalamiento de la conflictividad por las tensiones entre ambos pueblos, situación que se llevó ante el tribunal agrario, y que no ha resuelto la conflictividad, ya que se siguen suscitando robos, destrucciones de cultivo, invasiones de tierra e incluso dos asesinatos. Y actualmente el desplazamiento forzado de 5023 personas de Chalchihuitán y más de 900 personas desplazadas de Chenalhó.

Es importante señalar que la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) urgió a dar respuesta integral a la crisis de desplazamiento interno forzado en Chiapas y resaltó la obligación del Estado mexicano “de crear las condiciones y proporcionar los medios que permitan a los desplazados internos indígenas el retorno voluntario, con seguridad y dignidad”.

Hacemos un llamado a la solidaridad nacional e internacional para suscribir la acción urgente: Alto al fuego:
Firmantes:
1. Coordinación del Pueblo Creyente De la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, A.C
2. Movimiento en Defensa de La Tierra y el Territorio
3. Párroco Marcelo Pérez Pérez
4. Melel Xojobal A.C
5. Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas A.C
6. Colectivo Educación para La Paz y los Derechos Humanos A.C
7. Comité Nacional para la Defensa y Conservación de los Chimalapas
8. Maderas del Pueblo del Sureste A.C
9. Voces Mesoamericanas, Acción con Pueblos Migrantes A.C
10. Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova
11. Los Amorosos del Espacio José Antonio Reyes Matamoros
12. ProMedios de Comunicación Comunitaria
13. Desarrollo Educativo Sueniños A.C
14. Colectivo Ingeniunmex
15. Ik Balam Agencia de Noticias Ambientales
16. Comité de Derechos Humanos de Comalcalco A.C
17. Educando en los Derechos y la Solidaridad
18. El Caracol A.C
19. Asociación Salud mental CETPA México IAP
20. Alianza para la Integración Comunitaria Utopía A.C
21. Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos A.C
22. Via Humanitas A.C
23. Itzam Ná A.C
24. Coordinadora Popular de Madres Educadoras COPOME
25. Centro Calpulli A.C
26. Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas A.C ADIVAC
27. México juega A.C
28. Espiral por la vida A.C
29. Disability Rights International
30. Commenta A.C
31. Creser para un desarrollo Integral A.C
32. Centro Interdisciplinario para el Desarrollo Social IAP
33. La Matatena A.C
34. Comité de Derechos Humanos de Tabasco A.C
35. Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del Sur de Veracruz Bety Cariño
36. Centro Juvenil Generando Dignidad, A.C
37. Odisea A.C
38. Indignación A.C
39. Ciencia Social Alternativa A.C
40. Programa Infabcia UAM Xochimilco
41. Red por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia en Chiapas
42. Red por los Derechos de La Infancia en México
43. Red por la Paz en Chiapas (Conformada por 10 organizaciones en Chiapas)
44. Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos. (Conformada por 84 organizaciones en 23 estados de la república)
45. Colectivo de Adherentes a la Sexta Barcelona
46. Grupo de Trabajo No Estamos Todxs
47. Plataforma Vasca de Solidaridad con Chiapas
48. Lumaltik Herriak
49. Nodo Solidale
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
7 de diciembre de 2017
Pronunciamiento

Marichuy frente a miles de personas: "las ciudades, son por excelencia el espacio en el que el capitalismo se reproduce sin cesar"

Discurso de María de Jesús Patricio Martínez, vocera del CIG, en Ciudad Universitaria.
28 de noviembre de 2017

Hermanos y hermanas de esta Ciudad de México.
Hermanos y hermanas de la comunidad universitaria en esta casa de estudios.
Medios de comunicación.
Hermanos y hermanas del pueblo de México.

Es un honor encontrarnos con todos ustedes en este lugar tan simbólico e importante en la historia de las transformaciones que han ido dando forma a lo que somos como nación mexicana.

Hoy más que nunca, necesitamos que la educación sea crítica, científica y acorde a la realidad de esta nación multicultural en la que las culturas originarias siempre han sido negadas. Lo anterior para que deje de ser el adiestramiento para instruir operadores del despojo, de la producción desmedida, de los justificadores del desastre social, político y ambiental a que nos ha sometido este sistema capitalista, que deje de ser la educación el semillero de la enajenación de los pueblos en nuestras comunidades y en las ciudades; o sea que deje de ser parte de los engranes que hacen funcionar al sistema capitalista.


Necesitamos que la educación sea gratuita y popular porque los derechos no deben ser mendigados ni convertidos en mercancía, sino reivindicados y ejercidos sin miedo para la construcción de nuevas formas y horizontes.

Así pues, es urgente lograr que la generación y transmisión del conocimiento en las universidades y escuelas esté permanente vinculado y al servicio de las y los de abajo, sea en las ciudades o en las comunidades indígenas y campesinas, y que no sea más un arma de los poderosos para seguir con este sistema depredador que ya amenaza la vida entera.

Queremos decirles que así como hemos encontrado siempre una palabra honesta, verdadera y consciente en los jóvenes estudiantes de distintas instituciones y universidades, los que somos el Congreso Nacional Indígena no hemos dejado de estar atentos a las rabias y los dolores que se han germinado aquí, como es el caso de la compañera Lesvy Berlín, asesinada en este mismo año aquí en Ciudad Universitaria.

Exigimos la verdad y castigo a los culpables de la muerte del compañero Carlos Sinuhé Cuevas Mejía, solidario y comprometido con las luchas del pueblo trabajador y que fue asesinado en el año 2011 sin que hasta la fecha las autoridades del mal gobierno hayan cumplido con la exigencia de verdad y justicia, como pasa también con el compañero Luis Roberto Malagón de Gaona, estudiante de la Facultad de Derecho, asesinado en el año 2017.

A ellos, a ella, a sus familias les manifestamos nuestro acompañamiento sincero y humilde que no es de coyunturas políticas y menos electorales. Tengan por seguro que la memoria es la virtud de las comunidades y pueblos del CNI, por lo que estamos y estaremos hombro con hombro con ustedes.

Y les decimos que estamos y estaremos, por que el dolor y la rabia que tenemos los pueblos originarios es también por ver a nuestros muertos y muertas, desaparecidos y desaparecidas, encarceladas y encarcelados por defender lo que para nosotros es la vida. Tenemos dolor y rabia por la impunidad ante miles de feminicidios, por la violencia sistemática que día con día vivimos las mujeres del campo y las ciudades y que nos hacen decir “¡ya basta!, llegó la hora de las mujeres”, y no tengan duda, nosotras también vamos por todo.

Porque nuestra lucha y nuestra apuesta es muy grande y no debemos parar de construir, con dignidad, el México en el que las mujeres no falten nunca más en el camino y en los trabajos para sanar nuestra patria.

Cuando hemos dicho que nuestra lucha, que nos está llevando a recorrer los rincones del México de abajo, no es por el poder y no es tampoco por puestos públicos o votos electoreros, lo decimos porque venimos buscando algo mucho más grande e importante, venimos buscando la conciencia colectiva de abajo, esa que hemos visto nacer y florecer en los estudiantes organizados y que nos han enseñado mucho con su dignidad y determinación.

Prueba de ello son las luchas históricas hechas por los estudiantes de 1968, 1986 y 1999, que nos recuerdan que es también la hora de ustedes y que no sólo son el futuro sino el presente, y no de México sino del mundo. Hoy les decimos que junto con ese aprendizaje en la memoria histórica de los universitarios y la juventud rebelde, es el tiempo de impulsar y construir desde el pensamiento y acción colectiva de los pueblos originarios y la dignidad y fuerza de la lucha de las mujeres que se rebelan y se organizan, el nuevo mundo que nos está reclamando la historia.

Compañeras, compañeros, nuestra propuesta como pueblos, naciones, tribus indígenas de este país, representados en el Concejo Indígena de Gobierno, es muy sencilla: estremezcamos juntos a esta nación, rompamos con las inercias viciadas que nos mantienen divididos, descolonicemos el pensamiento capitalista individualista y patriarcal para que podamos germinar y florecer los pueblos del campo y la ciudad y, con ello, florezcan también las ciencias y las artes al servicios de todas y todos en lugar de servir a las trasnacionales.

Queremos, pues, que sepan que otra forma de gobernarnos es posible, que entre las ruinas que van dejando a su paso la ambición y el dinero nacen esperanzas y mundos nuevos. Que así como la organización digna y autónoma nació de la desgracia y el luto que ensombreció a este país por los recientes sismos, así también del luto y el dolor dejado por el capitalismo están resurgiendo las guías y las claves para reconstruirnos como pueblos y como nación.

A ustedes, la juventud consciente, a los creadores y multiplicadores de artes y ciencias, los reconocemos como una gran luz en medio de tanta muerte y oscuridad, los necesitamos para seguir soñando, luchando y haciendo cada vez más grande eso que los poderosos tanto temen y que se llama democracia, libertad y justicia.

A todos nuestros hermanos y hermanas de esta gran ciudad, hoy profundamente desgarrada, atrapada en las redes de la violencia y el crimen organizado, despedazada a cada momento por las ambiciones de los grandes capitales inmobiliarios, a cuyas decisiones se encuentran sometidos todos los poderes públicos y todos los colores de la política de arriba, queremos decirles que es el tiempo de reconstruir esta ciudad y este país desde abajo y a la izquierda, renaciendo la solidaridad de todos y de todas, la que en ocasiones anteriores les ha distinguido, durante los sismos de 1985, en los recientes sismos, en las ocasiones en que se reclama el esfuerzo y la unidad de los miles y miles que con su trabajo diario hacen posible la vida de la ciudad.

La ciudad, las ciudades, son por excelencia el espacio en el que el capitalismo se reproduce sin cesar; el espacio y el tiempo de las ciudades están organizados para satisfacer la reproducción del sistema capitalista. La explotación, el despojo y el desprecio son momentos permanentes en la existencia de las ciudades.

En ese sentido el trabajo de organización que todas y todos ustedes realicen para enterrar este mal sistema que se nombra capitalista resulta fundamental, y el esfuerzo que hagamos los pueblos originarios para resistir y rebelarnos en contra de esta realidad de despojo y explotación se queda corto, se queda trunco, si los trabajadores y las trabajadoras, si las amas de casa y quienes comercian de modo precarizado en las calles, si las y los jóvenes de esta enorme ciudad, de las ciudades, no hacen la parte que les toca.

Se trata de que las y los de debajo de esta Ciudad, junto con los pueblos indígenas originarios y residentes que la habitan y que están arrinconados, perdiendo gradual pero aceleradamente sus antiguos territorios, o viviendo y trabajando en condiciones infrahumanas, organicen la alegre rebeldía y resistencia anticapitalista, buscando golpear al monstruo en su corazón a la par que se construye una nueva ciudad realmente justa, libre y democrática.

Desde Ciudad Universitaria, Ciudad de México
A 28 de noviembre de 2017

Nunca Más un México sin Nosotros



FUENTE: https://actividadesdelcigysuvocera.blogspot.mx/2017/11/discurso-de-maria-de-jesus-patricio_28.html

A 25 años Las Abejas: "A nuestros jovenes les mostraremos la importancia de seguir luchando"

Hoy venimos a agradecer y celebrar 25 años de resistencia y caminar


Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal
        Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal
          Municipio de Chenalhó, Chiapas, México.

10 de diciembre del 2017.


 A las amigas y amigos de Las Abejas de Acteal
Al Concejo Indígena de Gobierno
Al Congreso Nacional Indígena
A las y los defensores de los derechos humanos
A los medios Libres, Alternativos, Autónomos o como se llamen
A la Prensa Nacional e Internacional
Y a la Sociedad Civil Nacional e Internacional

Hermanas y hermanos:

Amanece en Acteal cubierto de neblina manto del Corazón del Cielo, del Corazón de la Tierra y de nuestra Madre Protectora y Cuidadora la Virgen de la Masacre de Acteal y de Mamá-Papá Dios de la Vida y de la liberación, abrazan a nuestros corazones mujeres y hombres miembros de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, que hoy venimos a agradecer y celebrar 25 años de resistencia y caminar como pueblo organizado.

Agradecimiento al Corazón del Cielo y la Tierra.               Foto: área de comunicación Las Abejas



Antes de extender nuestra palabra, primero queremos en este día dar gracias al Corazón del cielo, Corazón de la Tierra, a Mamá-Papá el Dios de la liberación y a nuestras Formadoras y Creadoras; 25 veces gracias Madre, gracias Padre; 25 veces pedimos perdón por nuestros fallos y errores; 25 veces pedimos disculpas por equivocarnos en nuestros trabajos, porque hubo momentos y ocasiones nuestro orgullo nos cegó, en que no supimos respetar a nuestras hermanas y hermanos, en que nos dio miedo a cumplir a cabalidad nuestra misión de pacifistas y de constructoras y constructores de la paz. Corazón del Cielo, Corazón de la Tierra, Formadoras y Creadoras 25 veces les agradecemos porque durante 25 años ni en lo que dura un latido del corazón nos abandonaron, recibe, acepta por favor estas humildes palabras, abrázanos, alivia nuestras penas, engrandece nuestros corazones porque hoy celebramos 25 años de nacimiento de nuestra Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, hace 25 años decidimos construir un mundo en donde haya respeto entre las personas, paz, justicia, dignidad, libertad y en donde no haya guerras.

Hace 25 años, el 10 de diciembre del año de 1992 cuando fueron inculpados de homicidio 5 compañeros nuestros de la comunidad Tzajalch’en por las autoridades priistas del municipio oficial de Chenalhó, Chiapas en complicidad con el gobierno estatal, pero, nos dimos cuenta que organizados podíamos hacer y lograr grandes cosas y, uno de esos logros tangibles fue la liberación, entonces de nuestros compañeros, porque eran inocentes, esto es, gracias al Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas y de más personas de buen corazón.

Nuestra organización nace en el contexto de las políticas neoliberales y entreguistas en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari cuando cambió el artículo 27 Constitucional para así entregar nuestras tierras y territorio a los países ricos a través del Tratado de Libre Comercio. Y las consecuencias de estas políticas nos empezaron a prohibir a trabajar nuestras propias tierras o teníamos que pedirle permiso al gobierno para cortar un árbol para hacer una humilde casita, para nuestra leña y para hacer nuestra milpa, o sea despojarnos de nuestros derechos ancestrales a la tierra y al territorio.

En el marco de nuestra Campaña Acteal: Raíz, Memoria y Esperanza. Vamos contar, recordar, reflexionar lo que significa para nosotros los 25 años que hemos venido caminando y que no ha sido fácil, porque han sido de dolor por los ataques de todo tipo que nos ha hecho el gobierno asesino, el más doloroso que nunca la olvidaremos es la Masacre de Acteal. Pero, a pesar de todo, hoy decimos a 25 años: Nuestro sueño que empezamos en el año de 1992, ahora es una realidad.

En estos tiempos siguen pasando cosas horribles y lamentables como el conflicto de mojonera entre los pueblos de Chalchihuitán y Chenalhó, que en ambos lados tienen muchos desplazados sufriendo frío, hambre y la inseguridad de que les pueda pasar algo muy lamentable como la Masacre de Acteal.

También en varias partes de México siguen las desapariciones forzadas, represiones, asesinatos en contra de los que luchan contra las políticas criminales del mal gobierno mexicano. En todo el mundo hay mucha pobreza, hay hambre, enfermedades hay guerras como entre Israel y Palestina que también ya lleva muchos años. Y en otros lugares en donde las personas sufren y que no las alcanzamos a nombrar, hoy, en esta celebración de los 25 años de Las Abejas, oramos por ellos, por la Paz, la Justicia y por la Vida para toda la humanidad.

En el marco de la celebración de los 25 años de nuestra organización, nos encontramos con graves violaciones a los derechos humanos que el mismo Estado mexicano comete en contra de la población civil y pueblos organizados. Y el reciente acto aberrante y repugnante de Enríque Peña Nieto junto con sus legisladores y su ejército federal es la imposición de la Ley de Seguridad Interior que no es más que una ley para reprimir más a los pueblos que luchan y denuncian las injusticias y crímenes que cometen los malos gobiernos.

A pesar del dolor y los obstáculos que nos han tendido los ricos y poderosos y los políticos y gobiernos corruptos, 25 veces se alegran nuestros corazones, porque vemos muchos logros y frutos de nuestra Organización en este largo camino de los 25 años, por ejemplo: ya no le pedimos permiso al mal gobierno de lo que queremos pensar y hacer con nuestras tierras y territorio, cuando el mal gobierno quiere imponer algún megaproyecto en nuestro territorio resistimos y decimos ¡No!; hemos podido resistir al pago de la luz eléctrica como parte de la desobediencia civil, porque las aguas, los ríos son de la nación mexicana y la nación somos nosotros los pueblos originarios; hemos creado conciencia de que los partidos políticos son corruptos y aliados de los gobiernos vendepatrias; hemos conocido a otras hermanas y hermanos de otras organizaciones y movimientos sociales que también luchan por la paz y la justicia; y actualmente estamos en el proceso de construcción de un gobierno desde y para los pueblos originarios y para las mujeres y hombres de abajo en el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) impulsado por el Congreso Nacional Indígena (CNI) y que tiene como vocera a la hermana y compañera Marichuy.

También queremos reconocernos por los trabajos y áreas que hemos creado dentro de nuestra Organización, como: área de salud, área de comunicación, área de mujeres trabajando en cooperativas como Caja de Ahorro y artesanías, aunque todavía no ha habido mujeres que participen directamente en la Mesa Directiva, pero hay cambios notorios, por ejemplo, las mujeres cada año organizan marchas en el Día Internacional de la Mujer, no olvidar la valentía y la histórica acción pacífica de las mujeres el 3 de enero de 1998 cuando ellas sacaron al ejército federal que intentó invadir un campamento Civil por la Paz de Las Abejas en la comunidad X-oyep. Y como parte del CIG, una compañera nuestra y sobreviviente de la Masacre de Acteal forma parte de los concejales, varias compañeras después de la Masacre fueron a otros países de América Latina y a Europa a compartir la lucha pacífica de Las Abejas y una compañera sobreviviente de Acteal fue a denunciar ante la ONU el Crimen de Estado cometido en Acteal, también tenemos área de educación autónoma, delegadas y delegados del (CNI), Grupo de Teatro y todos estos grupos de trabajo, son frutos de los 25 años de trabajo y organización de Las Abejas.

Lo que hemos hecho y construido no es suficiente, pero, cumplir y celebrar 25 años de lucha, resistencia y organización no significa que hasta aquí llegamos, sino que sólo es un ciclo de proceso y de agradecimiento, porque hemos dicho que nuestra lucha no tiene un final, no tiene un límite, sino, que será para toda la vida. Si nuestra organización nació para defender la vida, los derechos humanos, la tierra y el territorio, a nuestros jóvenes y niñas y niños, les mostraremos la importancia y la necesidad de seguir luchando y continuar lo que nosotras nosotros iniciamos hace 25 años.

Hemos reflexionado y así lo sentimos que nuestra organización Las Abejas de Acteal significa amor, hermandad y paz, porque no queremos que haya guerras, porque hemos resistido siempre al uso de las armas que mata y destruye y hemos buscado siempre el camino de la paz y la esperanza.

Es infinito nuestro agradecimiento al Corazón del Cielo y Corazón de la Tierra y a nuestra Madre Protectora y Cuidadora la Virgen de la Masacre de Acteal y de Mamá-Papá Dios de la vida y de la liberación, porque 25 veces se han abierto nuestros ojos. Ya no tenemos amos ni patrones, no somos esclavos de nadie, porque lo que hacemos es lo que piensa nuestro corazón, es lo que quiere nuestro pueblo para su bien y su libertad.

Agradecemos también 25 veces con alegría y 25 veces traemos a nuestra memoria a nuestro Hermano, Padre, Jcanan Lum (Cuidador del Pueblo), el Caminante del Mayab Jtotik Samuel Ruiz García, que por su obra y compromiso con los pueblos oprimidos y organizados nació nuestra Organización Las Abejas que es fruto del proceso de lucha y caminar del Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas y agradecemos por haber creado el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, que siguen caminando a lado de los Pueblos oprimidos y organizados.

Corazón del Cielo y Corazón de la Tierra, Madre Protectora y Cuidadora Virgen de la Masacre de Acteal y Mamá-Papá Dios de la vida y de la liberación, 25 veces les pedimos disculpas, 25 veces les agradecemos por permitirnos celebrar 25 años de vida y caminar de nuestra Organización Las Abejas de Acteal. Así mismo 25 veces pedimos que nos sigan dando fuerza, sabiduría y guíenos siempre en el camino del amor, respeto, dignidad y líbrenos de todo orgullo que nos ciega y hace que nos olvidemos de nuestra identidad de la que decidimos optar al iniciar esta Organización y resistencia para la construcción de nuestra autonomía.

En el marco de los 25 años de celebración y agradecimiento del nacimiento de nuestra Organización Las Abejas, saludamos a las mujeres y hombres pacifistas que luchan y trabajan por la paz en el planeta tierra.

Desde Acteal Casa de la Memoria y la Esperanza.

La Voz de la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal.


               Por la Mesa Directiva:


Vicente Jiménez Sántiz              Antonio Ramírez Pérez
                                                               

Sebastián Pérez Pérez               Javier Ruiz Hernández

                               
Reynaldo Arias Ruiz                  Sebastián Cruz Gómez


CARTA DE LUIS FERNANDO SOTELO SOBRE LA ÚLTIMA RESOLUCIÓN DE LA 4ta SALA PENAL

A l@s que resisten a las estrategias y a los dispositivos del poder capitalista.
A las compañeras del mundo que se rebelan y se niegan a aceptar las formas de dominación.
Asistiéndome de la reciprocidad que creo es la base de la solidaridad verdaderamente revolucionaria, quiero compartir un capítulo de mi vida, haciendo una reflexión aún tras las rejas reclusorio, ahí enfrente de los escritorios del aparato judicial, del brazo del Estado, donde la defensa de la libertad para la justicia es el intercambio de valores económicos.
Entonces les contaré: por ahí del medio día sin tomarme por sorpresa oí al estafeta (un sujeto también preso y encargado de dar los pases a los juzgados).
Gritó mi nombre y entonces supe que recibiría noticias de la 4ta sala penal y por tanto que ésta ya había emitido una nueva sentencia. La notificación se me dio en las rejas de prácticas del juzgado 32º. Quien me leyó el resolutivo supongo –pues no se identificó- era un secretario; sólo a él lo vi.
La sentencia queda modificada: eliminando la condena por el delito de daño a la propiedad, solo uno de tantos bastiones jurídicos del circo de privilegios de grupos empresariales, no se me absuelve más que por 9 años aproximadamente; restregándome que se me solicita una cantidad mayor a 8 millones de pesos, para salir si así ¨lo quiero¨ desde hoy, y seguir unos 20 meses en tratamiento.
Ahora, se me sentencia diciendo que soy “penalmente culpable de los delitos de ataques a la paz pública y ataques a las vías de comunicación agravado” y se me “impone la pena de 4años 8 meses y siete días de prisión y multa de $71, 865.72 pesos M.N.” se me condena al pago de la reparación del daño material” y se me “concede el sustitutivo dela pena de prisión por Tratamiento en Libertad; así mismo, el beneficio de la SUSPENSIÓN CONDICIONAL DE LA EJECUCIÓN DELA PENA, previa reparación del daño” (que entiendo son 8 millones de pesos) “y una garantía de $20,000 pesos”.
¿Por qué si la pena a prisión condenatoria disminuyó en 8 años 4 meses 8 días) de 13 trece años, 15 días a 4 años 8 meses 7 días), la reparación del daño es tan ridículamente excesiva?
Es el lenguaje técnico o no de la descarada lógica dominante. Minimizar la dimensión humana de la situación. Si bien no se niegan los daños a los objetos del metrobus y ya no se “juzga/condena” dos veces (por daño a la propiedad y por ataques a la paz pública) se enmarca a la protesta social en el cuadro criminal.
Es cierto desde mi punto de vista que “todas las revoluciones han conocido sus excesos, sería inútil negarlo, pero esto no significa ni que haya que renunciar a una revolución por miedo a que estos excesos se produzcan”, “ni que haya que tomar parte alegremente en ellos”.
A lo que voy es que, si la lógica del poder capitalista es criminalizar la protesta social, recrudeciendo la represión hacia quienes hemos salido a las calles y que encuentra representación primero en procesos judiciales tortuosos luego en sentencias absurdas, es porque es una lógica sin justificación social sino política.
Los días que estamos viviendo actualmente son tiempos para planteamientos revolucionarios.
Hoy se puede plantear desde la horizontalidad con l@s demás y desde la pertenencia como cualquier otra especie animal a los ecosistemas, que ni nuestra civilización ni sus obras sobrevivirían a la destrucción de la propia naturaleza. Como no se puede seguir pensando que la acumulación del dinero en la actualidad sirva para un bienestar común, se nos aterroriza con balas, feminicidios o jaulas sin contar con las miles de violencias estructuradas que sintonizan con el poder capitalista.
El mismo sujeto que me leyó la resolución judicial el día de hoy, me dijo: “pues dígale a sus compañeros que hagan la cooperación” “para que pueda pagar”; algo que yo sentí a modo de burla y que me hizo reír, al inmediatamente comprender que él no sabe ni si quiera un poco que el mundo está siendo cambiado por tiempos que paso a paso ponen planteamientos revolucionarios a discusión y a construcción.
Me reí sobre todo porque en el fondo nunca se trató de pagar por lo que se quemó en el odio a las obras que representan explotación, desprecio, represión y despojo.
Jurídicamente deseo el conflicto en contra de las instituciones que defienden y representan al capitalismo, no porque exista una persona buena que pueda tomar posición desde el mismo poder para beneficiarme, sino porque es la manera en que caminando desde mi detención hago por visibilizar la injusticia. De esta manera entiendo por qué es que aún sigo preso y por qué lo seguiré aún.
Es un camino difícil y complejo, marcado por la violencia hacia mi libertad y la de l@s que me acompañan.
Un saludo a ell@s y como dice un cuento: (más o menos) “cuando los perros ladran es porque estamos avanzando”.
Viernes 8 de diciembre 2017.
Fer

 


Brutal ataque con arma de fuego a compañerxs Adherentes a la Sexta del Ejido de San Sebastian Bachajón

INFORMACIÓN URGENTE

Compañeros y compañeras, en este medio damos a conocer el ataque con arma de fuego a nuestros compañeros adherentes a la sexta ejido Bachajón Felipe Jiménez Moreno en su domicilio, se encuentra gravemente herido y está hospitalizado en Palenque Chiapas, recibió 4 impactos de arma de fuego en diferentes partes de su cuerpo, junto con otros compañeros que fueron brutalmente agredidos, los hechos suscitaron aproximadamente a las 7:30 pm el día de ayer 9 de diciembre, los compañeros fueron balaceados por Carlos Jiménez Vázquez y su hijo Luis Jiménez Hernández, compañeros adherentes se juntaron para resguardar su domicilio de nuestro compañero, porque Carlos Jiménez Vázquez estuvo amedrentando con arma de fuego de grueso calibre después de los hechos, pero en la mañana de hoy llegaron dos camiones de la Policía Estatal, no para detener a los responsables de los hechos sino que llegaron a lanzar gases lacrimógenos a nuestros compañeros quienes estaban resguardando el domicilio, responsabilizamos al gobierno del estado por las agresiones en contra de nuestros compañeros, como adherentes a la sexta no buscamos provocaciones, ellos llegaron a provocar, y no podemos hacer nada con los responsables por que tienen acuerdo con el gobierno, Carlos Jiménez Vázquez es un paramilitar priista en el ejido Bachajón, por eso no van contra él, porque tiene respaldo del Gobierno del estado.
Estos cobardes piensan callarnos con balas y acabar con la lucha de la defensa de nuestras tierras, pero no nos van a poder callar, cada agresión y cada amenaza nos hace más fuertes.
Solicitamos su apoyo para que se difunda esta información.

Desde la zona norte del Estado de Chiapas, les enviamos combativos saludos.

 

 

 

 

 

Fuente: La Sexta Ejido Bachajon


81 razones y la lucha por la dignidad en las cárceles de Latinoamérica

07 dic 2017

Privados de libertad, no de dignidad

 

El 8 de diciembre del 2010 una tragedia enlutó la vida de decenas de familias, dejando además a todo el mundo desconcertado. Tan sólo unas horas antes, un incendio en la cárcel de San Miguel había producido la muerte de 81 reos y dejado a otros 13 gravemente heridos. El hecho produjo varios motines e intentos de estos, así como huelgas en diversos recintos penitenciarios del país.

Preliminares de una catástrofe

Durante aquella fatídica madrugada del 8 de diciembre, un grupo de internos de la cárcel, subdivididos en “la pieza chica” y “la pieza grande”, —espacios particularmente precarios, desprovistos de iluminación y ventilación— luego de haber ingerido alcohol, comenzaron una riña en donde utilizaron elementos cortopunzantes de distintas dimensiones y un balón de gas acondicionado como lanzallamas.1

El uso de este último fue lo que detonó las llamas, que empezaron a propagarse alrededor de las 5:00 horas. Los bomberos fueron recién alertados a las 05:47 horas, vía telefónica por un propio interno. Para aquel entonces, el fuego había consumido por completo el ala sur del penal, dejando atrapados a los internos y comenzando a matar por asfixia a los reos del ala norte. Recién a esa hora se registraron movimientos de Gendarmería.2

Los gendarmes no utilizaron los escasos mecanismos ni protocolos de emergencia existentes, además la infraestructura disponible (mangueras, red seca y húmeda) no funcionó. A esto se suma el hecho de que las pésimas condiciones de la Cárcel de San Miguel eran ya conocidas por la autoridad. Sin embargo, no se adoptó ninguna modificación presupuestaria para mejorar su condición general.

Como si esto fuera poco, luego de la tragedia, no se proveyó ningún recurso judicial efectivo para las víctimas. Dicho en otros términos, el Estado, luego de haber generado las propias condiciones de una catástrofe sin precedentes en la historia del país, no se hizo cargo siquiera de ofrecer un reparo a las familias de las víctimas. Fue ante tales circunstancias que familias de los internos fallecidos decidieron fundar la agrupación 81 Razones por luchar —a partir de ahora 81 Razones—, con el lema “privado de libertad pero no de dignidad”.

Muchas más que ochenta y un razones

Desde su fundación —a fines del 2010— hasta el presente, 81 Razones se ha encargado de buscar mejoras para la situación de los internos en las distintas regiones del país, a través de asesorías jurídicas, pero por sobre todo, atención y afecto. Asimismo, suele convocar a una velatón conmemorativa los primeros días 8 de cada mes, al tiempo que colabora con otras instancias reivindicativas o solidarias con personas encarceladas.

Según nos cuenta César Pizarro, presidente de 81 Razones, hermano de Jorge Manríquez —uno de los internos fallecidos en la Torre 5 de la cárcel San Miguel— la organización colabora “con quienes se encuentran atados de manos, se les considera escoria, una piedra en el zapato”.

Ésta considera fundamental organizarse desde la cárcel, ser la contraparte a los carceleros, buscando educar y reinsertar a los internos en sus propias Poblaciones, evitando aumentar la “clientela” en la cárcel. Para César, esto se logra a través de la autoeducación, con la enseñanza piel a piel, con quienes no tienen las condiciones para ello. “En una nueva sociedad, fraternal, no habría hambre, nuestros viejos no se morirían en la más profunda soledad”, señala.

La agrupación se vio obligada a conformarse como una organización no gubernamental, para atenuar así la persecución y hostigamiento por parte de Gendarmería. Si bien la institución todavía les segrega, han logrado varios avances judiciales. Sabido es para la propia institución los despidos debido a las constantes solicitudes de información por ley de transparencia, por citar un ejemplo. Asimismo, no han podido aminorar el respeto con el que 81 Razones cuenta tanto en las cárceles como fuera de ellas.

Además de esto, con el gran esfuerzo que realiza la agrupación a diario, no ignora las problemáticas de fondo en el régimen carcelario. En efecto, conoce a fondo el hecho de que las cárceles están lejos de efectuar su rol de reinserción social. Por plantear tan sólo una interrogante: si la cárcel tiene como objetivo aislar a los individuos supuestamente peligrosos, ¿por qué los reúne con otros individuos todavía más peligrosos sin mayor diferenciación? Es decir, ¿acaso no es ésta misma la que produce reincidencia delictual? De hecho, lo hace en un espacio en donde se sabe que los individuos no tienen garantía alguna para sus derechos, al tiempo que se ven forzados a crear sus propias reglas en un espacio saturado de violencia, comenzando por la ejercida desde Gendarmería.

Pero hemos citado sólo una contradicción entre las tantas que podemos encontrar en los regímenes carcelarios. El asunto es que ésta, como la cárcel en sí, es del todo funcional con la política de Estado. Foucault, en una conferencia pronunciada en 1976 en la Universidad del Brasil, en relación con los despropósitos de la cárcel, señaló:

“Cuanto más delincuentes existan, más crímenes existirán; cuanto más crímenes hayan, más miedo tendrá la población y cuanto más miedo en la población, más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial. La existencia de ese pequeño peligro interno permanente es una de las condiciones de aceptabilidad de ese sistema de control, lo que explica por qué en los periódicos, en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad como si se tratase de una novedad cada nuevo día.”3

De esta forma se hace evidente que antes de cambiar las condiciones internas de la cárcel, es la sociedad en su conjunto la que debe transformarse. Y es César quien lo ratifica, desde su propia experiencia en la agrupación 81 Razones.

Una necesidad que por cierto, alcanza para reflexionar hasta de ciertas organizaciones “anticarcelarias”, que a través del sectarismo, muchas veces obstaculizan la solidaridad con los reos. Al menos para 81 Razones no existen colores o caudillos que pesen por sobre el grueso de quienes sufren la condena de la cárcel y los prejuicios de la sociedad. En efecto, “el enemigo es uno sólo”, asegura César.

Él también comenta que ha existido vínculos con presos políticos mapuches, a pesar del divisionismo que la propia Gendarmería ha generado en las cárceles, por ejemplo, al fomentar la distinción entre presos “comunes” y presos “mapuches”, como también al utilizar reos nuevos para amedrentar o inclusive intentar liquidar a los segundos.

Sin embargo, a pesar de todo el trabajo realizado, las condiciones carcelarias poco han cambiado luego del incendio en la cárcel de San Miguel. César lo sabe y advierte que hay muchas cárceles que están peor que San Miguel antes del incendio. En cualquier momento podría producirse una tragedia semejante, o quizás peor, nos cuenta.

En el documental “Sangre de Uno – Derechos Humanos y prisión”4, se relata que tan sólo desde 2011 hasta 2016 se produjeron 886 decesos en 59 centros penitenciarios chilenos. 420 muertes fueron por enfermedades, 297 por riñas o agresiones y 124 por suicidios.

Asimismo, durante el 2014 un 35% de los internos denunció haber sufrido maltrato físico por parte de funcionarios y un 19% por parte de otros internos. El mismo año, 211 personas privadas de libertad aseguraron ser víctimas de torturas mientras se encontraban castigadas.

La negligencia colma las cárceles de Latinoamérica

En el continente es larga la lista de incidentes similares a lo ocurrido en la cárcel de San Miguel. Cabe señalar entre algunos, el ocurrido en 1994, en Maracaibo, Venezuela, en donde al menos 108 reos perdieron la vida en un intento desesperado por escapar del humo que los ahogaba.

Diez años más tarde fallecieron 107 reclusos y 26 resultaron heridos en un incendio registrado en el presidio de San Pedro Sula, en el norte de Honduras. Un año más tarde, 135 personas perdieron la vida en un incendio en la prisión de Higuey, al este de Santo Domingo, capital de República Dominicana.

Durante el 2012 en el recinto penal de Comayagua, Honduras, el mismo horror produjo la muerte de más de 382 reos, dejando a varios otros heridos y a 50 desaparecidos. La agrupación 81 Razones no dudó en solidarizar con las familias de las víctimas hondureñas.

Sin haber concluido el amargo repertorio de incendios en las cárceles latinoamericanas, cabe sumar los tristemente célebres casos de la Matanza en los penales del Perú (1986), o la Masacre de Carandiru en Brasil (1992), en los que junto a los anteriores, coincide la negligente gestión de las Penitenciarías y el Estado, la represión policíaca y militar, y en definitiva, una sistemática e ininterrumpida violación de los derechos humanos en América Latina.

Al tiempo que se mantenemos la memoria viva de los 81 presos y de todos quienes han perdido su vida en medio de las paupérrimas condiciones que ofrecen las cárceles en Chile y el mundo, consideramos que la crudeza de esta tragedia nos exige hacer algo más que un ejercicio de memoria. Pues al decir de Theodor Adorno, la barbarie persistirá mientras perduren en lo esencial las condiciones que la hicieron posible.

Por Ignacio Andrés

América Latina desde Abajo

Notas

1.-La información aquí expuesta proviene en gran medida del artículo “El incendio de la     Cárcel de San Miguel, su veredicto absolutorio y las obligaciones internacionales de protección de los derechos humanos involucrados” de Karinna Fernández Neira y Nancy Carmina García Fregoso, disponible en http://www.anuariocdh.uchile.cl/index.php/ADH/article/download/37494/39174

2.- Cabe señalar que a diferencia de otros Estados en donde la Gendarmería se desempeña como un cuerpo de seguridad (pública o fronteriza) del Estado, la Gendarmería de Chile cumple las funciones de guardia de prisiones, transporte de reos y custodia de edificios del Poder Judicial.

3.- Tomado de la conferencia de Michel Foucault “Las redes del poder”, pronunciada durante 1976 en la Facultad de Filosofía de la Universidad del Brasil. Disponible en http://mundo-perverso.blogspot.cl/2007/11/las-redes-del-poder.html

4.- “Sangre de Uno – Derechos Humanos y prisión”. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=Y6ZTSj4bZzA&feature=share . Existe también otro documental relacionado con la agrupación 81 razones, disponible en web, titulado “81 razones” (2012). Se encuentra disponible en https://www.youtube.com/watch?v=nxn8VvXOYTk

 


Palabras de Pablo y Miguel compañeros presos en lucha en el CERSS de San Cristóbal


28/11/2017


Cereso No. 5 San Cristóbal de las Casas, Chiapas a 23 de noviembre de 2017.

A los compañeros y compañeras de la Sexta nacional e internacional.

Te escribo mi esta palabra con base mis caso en este. Mes pasó con su mano y el ministerio publico me dice que salió en el culpable así me dijeron en la notificación. Cuando pasó en la semana por qué el ministerio así siempre hace su trabajo de ellos los fabrica delitos con base de tortura. Por que nosotros no sabemos defender nuestros derechos humanos hace lo que hace también en el como sale culpable. Por que nosotros no hay pruebas adema los testigos están con mis favores además hay otros mis compa que mis causa ya se dio como nosotros que vaya queda aquí en la cárcel. Ahora dice mi defensora que ya se terminará a checar mi expediente que ya se va en su mano y en el señor Juez en este día 28 o 29 de noviembre así dice en el defensora. Si hay compañeros o hermanos que vienen a verme hablar el Juez antes del 2 o 3 de diciembre si puede hablar dice en la defensora. Falta de ver como sale por que nosotros no lo sabemos defender mis derechos además no hablamos bien el español no tenemos estudio, somos cien porciento indígenas campesinos lo vivíamos en el campo solo esto escribí esta es mi palabra gracias.


Atentamente

Pablo Gómez Gómez y Miguel Gómez Velasco.

La ley de Seguridad Interior contraviene la constitucion y da continuidad a una politica de seguridad fallida

tags : pl-fr,

La Ley de Seguridad Interior contraviene la Constitución


Posicionamiento sobre las iniciativas en materia de Seguridad Interior
Ciudad de México, lunes 04 de diciembre de 2017.
La Ley de Seguridad Interior contraviene la Constitución y da continuidad a una política de seguridad fallida.
Llamamos al Senado de la República a no aprobarla y en cambio abrir un diálogo nacional a favor de instituciones de seguridad pública y justicia civiles, profesionales y sujetas a rendición de cuentas.
A las Senadoras y Senadores de la República,
A la opinión pública en general,
El 30 de noviembre, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Ley de Seguridad Interior a fin de legalizar la intervención de las Fuerzas Armadas en el ámbito de la seguridad pública. Dicha ley parte del hecho de que actualmente no existen las capacidades policiales para hacer frente a la grave situación de inseguridad por la que atraviesa el país.
Sin embargo, esta propuesta contiene peligrosas ambigüedades y otorga atribuciones que deben corresponder exclusivamente a instituciones civiles. Además de eso que de por sí es grave, normaliza la intervención de las Fuerzas Armadas en labores policiales contribuiría a perpetuar la situación que se busca subsanar.
Es por ello que, en lugar de legislar para perpetuar y arraigar el despliegue operativo de las Fuerzas Armadas, proponemos un plan para su retiro paulatino, al tiempo que se emprende el fortalecimiento de las policías en todos los niveles de gobierno y su adiestramiento bajo los principios de legalidad y proporcionalidad. Además, se deben cumplir las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Llamamos al Senado de la República a NO APROBARLA y en cambio, abrir un diálogo nacional a favor de instituciones de seguridad pública y justicia civiles, profesionales y sujetas a rendición de cuentas.
Organizaciones firmantes
Actuar Familiares contra la Tortura; Agencia Internacional de Prensa Indígena (AIPIN); Alerta Temprana Red: Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, A.C. (Limeddh); Antenas por los niños, A.C; Artículo 19; Asistencia Legal por los Derechos Humanos (Asilegal); Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad (ENVERO); Asociación de Clubes de Ajedrez de Michoacán, A.C.; Asociación de Derechos Humanos del Estado de México (ADHEM); Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México, (AFADEM – FEDEFAM); Asociación Internacional de Búsqueda de Desaparecidos en México (ASINBUDES); Asociación Mexicana de Abogados del Pueblo (AMAP); Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD); Búsqueda Colectiva Coatzacoalcos Zona Sur; Brigada humanitaria de Paz Marabunta; C.D. Aby Ailin Una Nueva Luz, A.C.; Caminos Paliativos de Luz IAP; Cauce Ciudadano, A.C.; Causa en Común, A.C.; Centro Cultural el Faro, A.C.; Centro de Defensa e Investigación Laboral y Derechos Humanos; Centro de Derechos Humanos “Antonio Esteban”; Centro de Derechos Humanos Coordinadora 28 de Mayo, A.C. (C-28 M); Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, A.C. (CEDEHM); Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, A.C.; Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria OP, A.C.; Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez; Centro de Integración Ciudadana de Saltillo, A.C.; Centro Nacional de Comunicación Social, A.C (Cencos); Círculo Cultural “Melchor Ocampo”, A.C.; Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C.; Colectiva Ciudad y Género, A.C.; Colectivo Ma. Herrera, Oaxaca; Colectivo por la Paz Xalapa; Colectivo Solecito Veracruz; Colegio Nacional de Profesionistas en Administración Policial, A.C.; Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C.; Comité de Defensa de Derechos Humanos – CHOLOLLAN; Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, A.C.; Comité de Familiares de Personas Desaparecidas en México, Alzando Voces (COFADDEM); Comité Internacional de la Bandera de la Paz, nodo Chiapas; Consejo Cívico de las Instituciones de Coahuila, A.C.; Consejo Cívico de las Instituciones de La Laguna; Consejo Federal Ejecutivo Nacional e Internacional del Frente Mexicano Pro Derechos Humanos (FREMEXDEHU), Zihuame; Consorcio Oaxaca, A.C.; Convivencia Joven, A.C.; Coordinadora Nacional de Marxistas; Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA MN); Corresponsabilidad Social Mexicana, A.C.; Defensa Estratégica en Derechos Humanos, A.C. (CDEDH AC); Desaparecidos Justicia, A.C., Querétaro; Deudos y Defensores por la Dignidad de Nuestros Desaparecidos; Échale a Tu Casa; Educación y Ciudadanía, A.C (Educiac); Efecto Útil, Monitoreo de Organismos Públicos de Derechos Humanos; En tu búsqueda de Morelia Michoacán; Enjambre Digital; Espacio Libre Independiente Marabunta A.C.; Equis Justicia para Mujeres; Familiares en Búsqueda María Herrera; Familiares Caminando por Justicia; Familiares Enlaces Xalapa; Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos, A.C.; Familias Funcionales de México, A.C.; Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco; Federación de Socialistas y Comunistas Mexicanos; Frente Amplio de Jalisco; Frente Indígena y Campesino de México (FICAM); Frente Mexiquense en Defensa para una Vivienda Digna, A.C.; Fundación Diego Lucero, A.C. (FDL); Fundación Galénica, A.C.; Fundación Para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho; Fundar, Centro de Análisis e Investigación, A.C.; FUNDEM; FUUNDEC; GESOC A.C.; GIRA, A.C.; Grupo Buscando a Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas Veracruz; Grupo de Ayuda al Estudiante, A.C.; Grupo de Información en Reproducción (GIRE); Grupo VI.D.A Laguna, A.C.; Idheas Litigio Estratégico en DH, A.C.; IGAVIM (Puebla); Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social, INCIDE Social, A.C.; Instituto de Justicia Procesal Penal; Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB); Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, A.C.; Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal; Instituto para la Seguridad y Democracia (Insyde); Integradora de Proyectos Sustentables Autogestivos, A.C.; Izquierda Democrática Popular; Laboratorio de Innovación para la Paz, A.C.; Lekil Kuxlejal, A. C.; LigaLab, A.C. (Chiapas); Los Otros Buscadores: buscando vida entre los muertos; Mesa de Seguridad de Cd. Victoria; Mesa de Seguridad y Justicia de Tehuacán, Puebla; Mesa de Seguridad y Justicia de Victoria; Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad; Mexicanos Primero; Mexicanos Primero Michoacán, A.C.; México Evalúa; México Unido Contra la Delincuencia (MUCD); Movimiento Campesino Regional Independiente (MOCRI – CNPA MN); Movimiento Comunista Mexicano; Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD); Mujeres de Michoacán, A.C.; Naturalia A.C.; Observatorio Ciudadano Cero Trata; Observatorio Ciudadano de Chiapas; Observatorio Ciudadano de Justicia de Morelos; Observatorio Ciudadano de Michoacán; Observatorio Ciudadano de Seguridad de Veracruz, Boca del Río; Observatorio Ciudadano de Sonora; Observatorio Ciudadano de Tabasco; Observatorio Ciudadano Ojo Ambulante; Observatorio Ciudadano Tamaulipas; Observatorio de Violencia Social y de Género de Campeche; Observatorio Mexicano de Derechos Humanos; Observatorio Nacional Ciudadano; Observatorio Nacional de Prisiones México (ONP México); Observatorio Regional Zamora, A.C.; Observatorio Sonora por la Seguridad; Observatorio Ciudadano Tabasco; Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA); Organización Campesina Independiente de Oaxaca (OCIO); Organización de Mujeres del Progreso y Bienestar de la Familia Poblana, A.C.; Organización Nacional Anticorrupción (ONEA); Organización Spatium Libertas, A.C.; Patronato del Cuerpo de Bomberos de Saltillo, A.C.; Policía Internacional Sonora Arizona, A.C.; Programa de las Américas; #PropuestaMx; R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales; Red de Desaparecidos en Tamaulipas, A. C.; Red de Madres Veracruz; Red de Mujeres por una Opinión Pública con Perspectiva de Género; Red Feminista Sonorense; Red Nacional de Profesionistas en Seguridad Pública, A.C.; Red Retoño; Red Solidaria Década Contra la Impunidad, A.C.; Red Universitaria de Monitores de Derechos Humanos (RUMODH); Red Viral; Reinserta, A.C.; Reintegra; Renace; Renacer Lagunero; Saber para la Vida, A.C.; Sabuesos Guerreras, A.C., Culiacán Sinaloa; Seguridad y Paz Ciudadana, S.C.; Servicios y Asesoría para la Paz, A.C.; Somos Vía SAPI de C.V.; Sonrisas Sin Fronteras SAPI de C.V.; Teatro de Ciertos Habitantes, A.C.; Tlachinollan de la Montaña de Guerrero; Uniendo Cristales, A.C.; Unión de Madres con Hijos Desaparecidos de Sinaloa, años 70’s…..; Universidad Loyola del Pacífico; Voces Unidas por la Vida; …Y las Mujeres, Qué?;
Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos: “Todos los Derechos para Todas y Todos”; (conformada por 84 organizaciones en 23 estados de la República).
Agenda LGBT (Estado de México); Alianza Sierra Madre, A.C. (Chihuahua); Asistencia Legal por los Derechos Humanos, A.C. (AsiLegal) (Ciudad de México); Asociación Jalisciense de Apoyo a los Grupos Indígenas, A.C. (AJAGI) (Guadalajara, Jal.); Asociación para la Defensa de los Derechos Ciudadanos “Miguel Hidalgo” (Jacala Hgo.); Bowerasa, A.C. “Haciendo Camino” (Chihuahua, Chih.); Casa del Migrante Saltillo (Saltillo, Coah.); Católicas por el Derecho a Decidir, A.C. (Ciudad de México); Centro “Fray Julián Garcés” Derechos Humanos y Desarrollo Local, A. C. (Tlaxcala, Tlax.); Centro de Apoyo al Trabajador, A.C. (CAT) (Ciudad de México); Centro de Derechos de la Mujeres de Chiapas (San Cristóbal de Las Casas, Chis.); Centro de Derechos Humanos “Don Sergio” (Jiutepec, Mor.); Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas”, A. C. (San Cristóbal de Las Casas, Chis); Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria O.P.”, A. C. (Ciudad de México); Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova”, A.C. (Tapachula, Chis.); Centro de Derechos Humanos “Juan Gerardi”, A. C. (Torreón, Coah.); Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez”, A. C. (Ciudad de México); Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, A. C. (Tlapa, Gro.); Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Chihuahua); Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del Sur de Veracruz “Bety Cariño”, A.C. (Tatahuicapan de Juárez, Ver.); Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, A.C (Tonalá, Chis.); Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (Cd. Juárez, Chih.); Centro de Derechos Humanos Toaltepeyolo (Orizaba, Veracruz); Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, A.C. (León, Gto.); Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL) (Estado de México); Centro de Derechos Indígenas “Flor y Canto”, A. C. (Oaxaca, Oax.); Centro de Derechos Indígenas A. C. (Bachajón, Chis.); Centro de Investigación y Capacitación Propuesta Cívica A. C. (Propuesta Cívica) (Ciudad de México); Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, A. C. (CEPAD) (Guadalajara, Jal.); Centro de los Derechos del Migrante (Ciudad de México); Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL-Guadalajara) (Guadalajara, Jal.); Centro Diocesano para los Derechos Humanos “Fray Juan de Larios”, A.C. (Saltillo, Coah.); Centro Juvenil Generando Dignidad (Comalcalco, Tabasco); Centro Kalli Luz Marina (Orizaba, Ver.); Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) (Ciudad de México); Centro Mujeres (La Paz, BCS.); Centro Regional de Defensa de DDHH José María Morelos y Pavón, A.C. (Chilapa, Gro.); Centro Regional de Derechos Humanos “Bartolomé Carrasco”, A.C. (BARCA) (Oaxaca, Oax.); Ciencia Social Alternativa, A.C. KOOKAY (Mérida, Yuc.); Ciudadanía Lagunera por los Derechos Humanos, A.C. (CILADHAC) (Torreón, Coah.); Colectivo contra la Tortura y la Impunidad (CCTI) (Ciudad de México); Colectivo Educación para la Paz y los Derechos Humanos, A.C. (CEPAZDH) (San Cristóbal de Las Casas, Chis.); Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste (Mexicali, Baja California); Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán, A.C. (Tehuacán, Pue.); Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. (COSYDDHAC) (Chihuahua, Chih.); Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, A. C. (CIDHMOR) (Cuernavaca, Mor.); Comisión Regional de Derechos Humanos “Mahatma Gandhi”, A. C. (Tuxtepec, Oax.); Comité Cerezo (Ciudad de México); Comité Cristiano de Solidaridad Monseñor Romero (Ciudad de México); Comité de Defensa de las Libertades Indígenas (Palenque, Chis.); Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha A.C. (CODIGODH) (Oaxaca, Oax.); Comité de Derechos Humanos “Fr. Pedro Lorenzo de la Nada”, A. C. (Ocosingo, Chis.); Comité de Derechos Humanos “Sierra Norte de Veracruz”, A. C. (Huayacocotla, Ver.); Comité de Derechos Humanos Ajusco (Ciudad de México); Comité de Derechos Humanos de Colima No Gubermantal A. C. (Colima, Col.); Comité de Derechos Humanos de Comalcalco, A. C. (CODEHUCO) (Comalcalco, Tab); Comité de Derechos Humanos de Tabasco, A. C. (CODEHUTAB) (Villahermosa, Tab); Comité de Derechos Humanos y Orientación Miguel Hidalgo, A. C. (Dolores Hidalgo, Gto.); Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos “Hasta Encontrarlos”(Ciudad de México); Comité Sergio Méndez Arceo Pro Derechos Humanos de Tulancingo, Hgo A.C. (Tulancingo, Hgo.); Consultoría Técnica Comunitaria AC (CONTEC) (Chihuahua); El Caracol, A.C (Ciudad de México); Estancia del Migrante González y Martínez, A.C. (Querétaro, Qro.); Frente Cívico Sinaloense. Secretaría de Derechos Humanos (Culiacán, Sin.); Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (Ciudad de México); Indignación, A. C. Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (Mérida, Yuc.); Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuria, S.J. Universidad Iberoamericana- Puebla (Puebla, Pue.); Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (Ciudad de México); Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, A. C. (IMDEC) (Guadalajara, Jal.); Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Programa Institucional de Derechos Humanos y Paz (Guadalajara, Jal.); Justicia, Derechos Humanos y Género, A.C. (Ciudad de México); La 72, Hogar-Refugio para Personas Migrantes (La 72) (Tenosique, Tabasco); Mujeres Indígenas por la Conservación, Investigación y Aprovechamiento de los Recursos Naturales, A. C. (CIARENA) (Oaxaca); Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C. (ODI) (Ciudad de México); Promoción de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PRODESCAC) (Estado de México); Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC) (Ciudad de México); Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER) (Ciudad de México); Red Solidaria de Derechos Humanos, A.C. (Morelia, Michoacán); Respuesta Alternativa, A. C. Servicio de Derechos Humanos y Desarrollo Comunitario (San Luis Potosí); Servicio, Paz y Justicia de Tabasco, A.C. (SERPATAB) (Villahermosa, Tab.); Servicios de Inclusión Integral, A.C. (SEIINAC) (Pachuca, Hgo.); Tequio Jurídico A.C. (Oaxaca, Oax.); VIHas de Vida (Guadalajara, Jal.); Voces Mesoamericanas, Acción con Pueblos Migrantes AC (San Cristobal de las Casas, Chiapas).

Walking Sounds. Tracks from Iraqi Kurdistan to Italy

" ... forse possono essere le Arti a ricordare all'umanità che la persona non soltanto distrugge e ammazza, impone e sottomette, disprezza e dimentica, ma che è anche capace di creare, liberare e produrre memoria".
Subcomandante Insurgente Moisés - Subcomandante Insurgente Galeano

In questo mondo così caotico e contraddittorio come Associazione Ya Basta Caminantes, abbiamo scelto di impegnarci per raccontare attraverso le più varie forme artistico culturale le realtà che incontriamo nel nostro cammino.
Per questo abbiamo voluto contribuire a tre realizzazioni: il libro di racconti "Ci sarà una volta" del SubComandante Galeano, il Cd musicale Walking Sounds e il fumetto "Kurdistan. Dispacci dal fronte iracheno" in collaborazione con Un ponte per ...

Un consiglio: per leggere l'articolo ascolta "Rojava" di Abdullah Mohameed Amin Tamo tratto da Walking Sounds

MP3 - 12.7 Mb

".. abbiamo la fortuna di poter interloquire con persone diverse attraverso il linguaggio comune della musica".
Luca Chiavinato

Nell'estate 2016 Sammaan e Hana, giovani curdi iracheni, sono venuti a Padova per raccontare l'esperienza dei Centri Giovanili nel Kurdistan Iracheno, coordinati da Un ponte per ..., e hanno conosciuto Luca Chiavinato e Dario Bano.
Da questo incontro è nata l'idea di una residenza artistica nel Kurdistan Iracheno.
Le musiche registrate durante il workshop musicale con giovani profughi siriani, sfollati iracheni e curdi, sono state arrangiate e rielaborate in collaborazione con i musicisti padovani Silvia Rinaldi, Aisha Ruggeri, Francesco Ganassin e Sergio Marchesini, l'Associazione Bel Teatro e con il supporto tecnico di Franz.Suono.
Il disco, prodotto da Caligola Records contiene 11 pezzi realizzati da 11 ragazzi e 9 ragazze che danno vita al gruppo Mshakht, intramezzati da suoni registrati dal vivo a Domiz Camp.

A Padova puoi trovare il cd presso la nostra sede in Via Barbarigo 17 e guardare l'installazione con il documentario Suoni Iracheni

Puoi ricevere il disco anche a casa tua:
invia una mail con i recapiti per la spedizione a padova@yabasta.it

Costo 10,00 euro più 2,00 di spedizione per un TOTALE 12,00 euro

Pagabili :

- presso il conto corrente Banca Popolare Etica intestato Associazione Ya Basta - Onlus IT76D0501812101000011007374 con la causale: Libro Ci sarà una volta

- tramite il nostro conto Paypal

Luca Chiavinato e Dario Bano hanno raccontato la loro esperienza presso Ca' Sana durante l'iniziativa Lontani Vicini.

Nei giorni di residenza artistica ad Erbil la sfida collettiva è quella di trovare un modo per suonare insieme, a partire dalla propria cultura musicale di appartenenza che fosse siriana, curda, italiana, ezida.
La strada che si intraprende è quella di lavorare su un'idea semplice lasciando ad ognuno la possibilità di elaborarla a suo modo, di improvvisare secondo la propria sensibilità e il proprio tipo approccio alla musica.
Quello che viene registrato in Iraq viene poi a Padova lavorato in studio da Franz.Suono con gli arrangiamenti fatti da Silvia Rinaldi, Aisha Ruggeri, Francesco Ganassin e Sergio Marchesini, che insieme a Luca Chiavinato e Dario Bano compongono New Landscapes.
Nasce così un disco in cui a suonare sono soprattutto i musicisti iracheni ma che è arricchito dalle sonorità italiane.
Un inedita esperienza che trova la propria ricchezza proprio nella messa in comune delle differenze artistiche.

Luca Chiavinato racconta così la sinergia tra Italia e Kurdistan: “ … in molto casi spesso la musica orientale e mediorientale tende a muoversi in una bidimensionalità sul ritmo e la melodia che non mette in primo piano la costruzione armonica cioè il creare tutto il contorno. Per questo a noi la loro musica ci appare a volte ripetitiva, mentre loro invece trovano la nostra confusionaria. Quello che abbiamo fatto è stato perciò lasciare loro al centro ed aggiungere un nostro contributo di contorno”.

Il Cd sarà presentato prima di Natale nel Kurdistan Iracheno e speriamo di invitare i ragazzi in Italia per un tour insieme ai musicisti padovani.

PER SEGUIRE LE NOSTRE INIZIATIVE


Iscriviti alla newsletter Barbarigo 17/21

* indicates required